La campaña de Hispania
Al llegar a Hispania, los romanos controlaban tan sólo la costa nororiental, territorio que coincide actualmente más o menos con la zona de
Cataluña. Además, el ejército estaba desmoralizado por las derrotas y en clara inferioridad numérica frente al ejército de Asdrúbal y sus aliados
íberos.
Aunque tenía órdenes de permanecer a la defensiva, las desobedece y prepara la invasión de la Iberia cartaginesa. Ordena que la flota romana cargue con el equipo y las provisiones, mientras sus soldados avanzan rápidamente por la costa. Se dice que recorrió con todo el ejército, en una semana, el territorio comprendido entre sus bases en la actual Cataluña y la capital cartaginesa en España,
Cartago Nova, la actual Cartagena.
El ejército cartaginés, que desconocía la marcha de Escipión hacia su capital, fue incapaz de llegar a tiempo para levantar el sitio. Cartago Nova cae en el
209 a. C. tras un brevísimo
asedio. Escipión, dando muestras de una magnanimidad y moderación impropia de su época, prohíbe el saqueo de la ciudad y respeta la vida de sus ciudadanos.
Muchos historiadores consideran la caída de Cartago Nova como el punto de inflexión de la
Segunda Guerra Púnica. No en vano,
Cartago no sólo había perdido su capital en Hispania, su principal base naval, sino gran cantidad de víveres y armas almacenadas e incluso a los prisioneros con los que se aseguraban la lealtad de los pueblos sometidos.
Poco a poco, los íberos desertan del bando cartaginés, atraídos por el carisma y la humanidad de Escipión. Reforzado con sus nuevos aliados, el
ejército romano avanza con rapidez por el sur. En el año
208 a. C.se enfrentan en Hispania Asdrúbal y Escipión en la
Batalla de Baecula, terminando con la victoria de los romanos. Sin embargo, el cartaginés logra escapar con parte de sus tropas y marcha hacia Italia para encontrarse con su hermano Aníbal.
Escipión aprovecha para realizar la conquista del
valle del Guadalquivir, llamado
Betis por los romanos. En el
206 a. C. se produce la última gran batalla en suelo hispano, enfrentándose cartagineses y romanos en la
Batalla de Ilipa. Escipión volvió a triunfar, y el ejército cartaginés queda definitivamente destruido. Las últimas bases de Cartago en Hispania caen rápidamente. La última ciudad púnica en Hispania,
Gadir (la actual Cádiz), se rinde ese mismo año. Durante la campaña, Escipión funda una nueva ciudad para asentar a sus veteranos,
Itálica, en la actual Santiponce, cerca de la moderna Sevilla.
Tras estas hazañas, Publio Cornelio Escipión vuelve a Italia.
Escipión en Italia
La situación en la República Romana había cambiado profundamente durante su ausencia. Aníbal no sólo no había vuelto a derrotar a las legiones, sino que había perdido casi todos sus apoyos: las principales bases rebeldes (Capua, Tarento, Siracusa, etc.) habían caído y sus habitantes reducidos a la esclavitud. Asdrúbal, cuyo ejército había cruzado los
Alpes y se preparaba para reunirse con Aníbal, fue derrotado por los romanos en la
Batalla del Metauro, en el
207 a. C.De nuevo en Roma, Escipión es elegido
cónsul en el
205 a. C. Poco después es nombrado procónsul y enviado como gobernador a Sicilia. Su objetivo era preparar un ejército con el que desembarcar en África, amenazando a Cartago en su propio territorio y forzando así la marcha de Aníbal de Italia.
Invasión romana del Norte de África
Una vez desembarcado en África sin oposición de la flota cartaginesa, los romanos encontraron un aliado que a la postre resultaría decisivo:
Masinissa, rey nominal de
Numidia Oriental, despojado de su trono por su rival,
Sifax, rey de Numidia Occidental y aliado de Cartago. Escipión pone sitio a
Útica, ciudad ubicada en la costa mediterránea de África, pero la llegada de los ejércitos unidos de Sifax y Cartago le obligan a retirarse. Escipión decide entrar en negociaciones de paz, pero con el secreto fin de averiguar todo lo necesario para atacar por sorpresa a sus enemigos.
En la primavera de
203 a. C., los romanos llevaron a cabo su ataque y causaron ingentes pérdidas a los cartagineses y los númidas, lo que les permitió poner sitio a la ciudad de Útica. Los cartagineses y los númidas reunieron sus últimas reservas (incluyendo mercenarios hispanos) para enfrentarse a Escipión. La consiguiente
Batalla de los Grandes Campos culminó con la completa victoria romana, expulsando a Sifax del trono de Numidia y obligando a Cartago a entablar negociaciones de paz. Aníbal fue llamado para que regresara de Italia.
Cartago y Roma acuerdan que la paz se restablecerá mediante la pérdida de Cartago de cualquier posesión no africana, entrega de toda la flota de guerra, con excepción de unas cuantas naves, y el pago de un tributo, así como el reconocimiento de Masinissa como rey independiente de Numidia. Sin embargo, al llegar las tropas cartaginesas de Aníbal y
Magón a África, se decidió romper el acuerdo mediante la agresión a unas naves romanas que buscaron refugio de una tormenta cerca de Túnez. La guerra volvió a empezar, pero la situación era ahora muy diferente.
Escipión desembarcó de nuevo en África y se puso en contacto con Masinissa, quien le proporcionó 4.000 jinetes y 6.000 infantes. Aníbal, informado de su llegada, movilizó a su ejército, pero antes de entrar en batalla trató de negociar con Escipión. No habiendo llegado a acuerdos, se dispusieron a la lucha.
El
19 de octubre del
202 a. C. se produce el enfrentamiento entre los ejércitos de Aníbal y Escipión en la
Batalla de Zama, que termina con una gran victoria para los romanos y sus aliados. En honor a esta victoria, Publio Cornelio Escipión tomaría el nombre con el que se ha hecho célebre: "el Africano".
El propio Aníbal decide llevar a cabo las negociaciones de paz con Roma, pues comprende que es inútil seguir resistiendo. Las duras condiciones impuestas por Roma son: pérdidas de todas las posesiones de Cartago fuera del continente africano; prohibición de declarar nuevas guerras sin el permiso del pueblo romano; obligación de entregar toda la flota militar; reconocimiento de Masinissa como rey de Numidia y aceptación de las fronteras entre Numidia y Cartago que éste determinase; pago de 10.000
talentos de plata (aproximadamente 260.000 kg) en 50 años; mantenimiento de las tropas romanas de ocupación en África durante tres meses; entrega de 100 rehenes escogidos por Escipión, como garantía del cumplimiento del tratado.
Aníbal aceptó las condiciones, a fin de que los romanos le dejaran en paz mientras ayudaba a Cartago a reconstituir su poderío. El tratado fue ratificado por ambos senados, el cartaginés y el romano, en el año
201 a. C.Senador de Roma [editar]
Tras regresar a la capital y celebrar sus triunfos sobre Cartago, Escipión ocupa un puesto en el
Senado de Roma. Tenía entonces 35 años. En
199 a. C., Escipión fue elegido
censor, y durante unos años después vivió sin tomar parte en política.
Escipión fue testigo en el senado del recrudecimiento de los conflictos externos que amenazaban a la república.
Roma tuvo que enfrentarse, presionada por los griegos, con el rey de
Macedonia Filipo V, antiguo aliado de Aníbal. Este rey, que según algunos historiadores había enviado refuerzos a Cartago durante la batalla de Zama, se había coaligado ahora con
Antíoco III, el rey de
Siria.
Mientras, en Hispania se producían constantes sublevaciones contra Roma, debido, principalmente, a la avaricia y crueldad de los gobernadores romanos.
En la propia Cartago se recrudecían los conflictos. Aníbal, elegido
sufete, se enfrentaba a la oligarquía púnica. Estos lo acusaron de preparar una nueva guerra contra Roma y pretendieron entregarle al senado romano para que lo ejecutaran. Sin embargo, Aníbal escapó de Cartago y se refugió en la corte de Antioco III de Siria, ofreciéndosele como asesor militar.
Ocaso de Escipión el Africano [editar]

Retrato de Publio Cornelio Escipión el Africano como senador romano
El hermano de Escipión,
Lucio Cornelio Escipión, fue nombrado general del ejército que debía desembarcar en
Asia Menor (Turquía) y enfrentarse con Antioco III. Publio marchó con él como su legado, aunque muchos historiadores consideran que era él quien dirigía realmente el ejército.
Los ejércitos romanos y sus aliados de
Pérgamo se enfrentaron con las tropas sirias en la
Batalla de Magnesia, en el
190 a. C. Una vez más, Aníbal fue incapaz de vencer a Escipión, y Roma logró una gran victoria.
Antíoco III tuvo que ceder tierras a los aliados de Roma y pagar un fuerte tributo. Aníbal huyó al saber que iba a ser entregado a los romanos, refugiándose en la corte del rey de
Bitinia, donde se suicidó en el 183 a. C. Lucio Cornelio Escipión recibió el sobrenombre de "el Asiático".
Publio volvió a Roma y se presentó ante el Senado para dar cuentas de sus gastos en las campañas de Oriente, pero, irritado, destruyó sus informes delante de los senadores.
Se retiró de la política y se fue a pasar sus últimos años en su villa de la
Campania, donde murió en el año 183 a. C., meses después de enterarse de la muerte de Aníbal.
Publio Cornelio Escipión en la literatura, la pintura y la música

La clemencia de Escipión. Cuadro de Sebastiano Ricci en la Royal Art Colection de Londres
La legendaria toma de la ciudad de
Cartago Nova por el general Escipión fue narrada por primera vez por el historiador
Polibio en un texto del
siglo II a. C.. Posteriormente, fue ampliada, enriquecida y glorificada por
Tito Livio en su
"ab urbe condita" (narración de la historia de Roma desde sus orígenes).
La toma de la ciudad de Cartago Nova se convirtió en un mito y pasó a la literatura, el arte y la música bajo el título de
La clemencia de Escipión, y se convirtió en uno de los temas históricos preferidos de la poesía, la pintura, la escultura y la ópera de los siglos XV al XVIII.
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2 Comentarios:
Hola, gracias por pasarte por mi blog y dejar un comentario. Y enhorabuena por tu blog, está genial.
Saludos
UFFF Creo que voy a aprender mucha historia contigo, me gusta aunque te confieso que me lio un poco pero me gusta. Publicas demasiado deprisa para mi por eso no te extrañe que me pierda algo, pero me resulta muy interesante lo que escribes. Un beso grande Calistor
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