Es famoso por la conquista de
Judá y
Jerusalén, y por su monumental actividad constructora en Babilonia, como los famosos
Jardines colgantes de Babilonia, que según cuenta la leyenda fueron construidos para su esposa que sentía nostalgia por el ambiente montañoso primaveral donde creció.
Es tradicionalmente llamado "Nabucodonosor el Grande", pero la destrucción de templos en Jerusalén y la conquista de Judá le causó una imagen malévola en las tradiciones judías y en la
Biblia, al contrario de lo que sucede en el
Iraq contemporáneo, donde es glorificado como un líder histórico.
NOMBRE
Su nombre, en
acadio Nabû-kudurri-uṣur, es interpretado como "Oh Nebo, defiende mi corona", "imperio", "
estela", o "trabajo". En una inscripción se nombra a sí mismo "el favorito de Nebo". En
hebreo es
נבוכדנאצר Nəbūkadnệṣṣar (la presencia de א (
alef) puede indicar una pronunciación temprana del hebreo,
Nəbūkadenʾeṣṣar), y algunas veces (en
Jeremías y
Ezequiel)
נבוכדראצר,
Nəbūkadrệṣṣar. La
Septuaginta y la
Vulgata tienen Ναβουχοδονοσορ,
Nabuchodonosor (reflejando una pronunciación temprana
Nabūkudunʾuṣur).
Nabucodonosor fue el hijo mayor y sucesor de
Nabopolasar, quien liberó Babilonia de la dependencia de
Asiria y dejó a
Nínive en ruinas. Según
Beroso, contrajo matrimonio con la hija de
Ciáxares, por lo que las dinastías de
Medos y Babilonia se unieron.
BABILONIA
Necao II, rey de
Egipto, obtuvo una victoria ante los Asirios en
Karkemish. Esto aseguró a Egipto la posesión de provincias
Fenicias del imperio asirio, incluyendo parte de Palestina. Las provincias restantes fueron divididas entre Babilonia y Media.
Nabopolasar estaba decidido en reconquistar de Necao las provincias del oeste de Siria, y para este fin mandó a su hijo junto a un poderoso ejército en dirección al oeste. En la Batalla de Karkemish en el año
605 a. C., el ejército egipcio fue derrotado y Siria y Fenicia cayeron bajo el dominio de Babilonia. Nabopolasar murió el
15 de agosto del
605 a. C. y Nabucodonosor regresó a Babilonia para ascender al trono.
Después de vencer a los
Cimerios y
Escitas, todas las expediciones de Nabucodonosor estuvieron dirigidas hacia el oeste, aunque un poderoso vecino, los medos, estaba ubicado en el norte; la causa de esto fue el matrimonio con Amuhia, hija del rey de los
medos, que aseguró paz entre los dos imperios.
Nabucodonosor llevó a cabo varias campañas sobre Siria y Judá. Un intento de invasión a Egipto en
601 a. C. tuvo algunos contratiempos, causados por diversas rebeliones en el área del
Levante, incluyendo Judá. Nabucodonosor terminó con las rebeliones, capturando
Jerusalén el
597 a. C., y llevando al rey
Jeconías a Babilonia. Cuando el faraón
Apries intentó nuevamente una invasión a Palestina, el
589 a. C., Judá y otros estados de la región se rebelaron. Un segundo asedio de Jerusalén ocurrió en
587/
586 a. C., finalizando con la destrucción del templo y la ciudad, y la deportación de muchos ciudadanos a Babilonia. Estos hechos se describen el los libros bíblicos de
Reyes,
Jeremías y
Crónicas. Después de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor sostuvo un asedio sobre
Tiro (
585-
572 a. C.), que terminó con un compromiso, donde la ciudad aceptaba la autoridad de Babilonia.
Según parece, luego de la pacificación de Tiro, Nabucodonosor habría vuelto a atacar Egipto. Una tablilla de arcilla, que está actualmente en el
Museo Británico, contiene la siguiente inscripción refiriéndose a esta guerra:
- "En el trigésimo séptimo año de Nabucodonosor, rey de Babilonia, fue a Mitzraim (Egipto) para hacer una guerra. Amasis, rey de Egipto, reunió [a su ejército], y marcharon y se dispersaron por el extranjero."
Completando la subyugación de Fenicia, y luego de atormentar Egipto, Nabucodonosor se dedicó a adornar la ciudad de Babilonia, construir canales, acueductos y reservas.

Tomando en cuenta sus inscripciones y el número de templos construidos o restaurados por él, se puede decir que fue un hombre muy devoto. Lo que se sabe de su historia lo muestra con una disposición humana, en llamativo contraste con la demostración de crueldad gratuita de la mayoría de los soberanos asirios. Fue debido a esta moderación que Jerusalén fue perdonada repetidas veces, y finalmente destruida sólo cuando esto fue una necesidad política; los príncipes rebeldes obtuvieron perdón, y el mismo
Sedecías, que por su desagrado contra el rey babilónico le era particularmente odioso, si se hubiese comportado con menos terquedad, hubiera recibido mayor indulgencia (
Jeremías 38:17, 18); Nabucodonosor mostró mucha consideración a
Jeremías, dejándolo libre de acompañar a los exiliados a Babilonia o de permanecer en Jerusalén, y nombrando a uno de los amigos del profeta, Godolías, como gobernador de Jerusalén; concedió también tal parte de libertad a los exiliados judíos que algunos ascendieron a una posición de prominencia en la Corte y Baruc pensó que era un deber exhortar a sus compañeros para que tuvieran el bienestar de Babilonia en el corazón y para que oraran por su rey. La tradición babilónica cuenta que al final de su vida, Nabucodonosor, inspirado desde las alturas, profetizó la ruina inminente del imperio Caldea (Berosus y Abydenus en
Eusebio,
Praep. Evang., 9.41).
Nabucodonosor murió en Babilonia entre el segundo y sexto mes del año 43 de su reinado.
CONSTRUCCIÓN

Nabucodonosor pareció sentirse más orgulloso por sus obras que por sus victorias en el campo de batalla. Durante el último siglo de la existencia de
Nínive (s. VII a. C.), Babilonia estaba devastada, no sólo a manos de
Senaquerib y
Asurbanipal, sino también como resultado de rebeliones. Nabucodonosor, continuando con el trabajo de reconstrucción de su padre, tuvo como propósito convertir su capital en una de las maravillas del mundo. Antiguos templos fueron restaurados; nuevas edificaciones de increíble magnificencia fueron construidas en honor a los dioses del panteón babilónico (
Diodoro de Sicilia, 2.95;
Heródoto, 1.183); para completar el palacio real comenzado por Nabopolasar, nada fue ahorrado, ni "madera de cedro, bronce, oro, plata, piedras preciosas y raras"; un pasaje subterráneo y un puente de piedra conectaban las dos partes de la ciudad separadas por el río Eufrates; la ciudad se volvió inexpugnable con la construcción de un triple muro.
Las labores de Nabucodonosor no estaban sólo ligadas a la capital; es acreditado por la restauración del lago de Sippar, abrir un puerto en el Golfo Pérsico, y la construcción de una muralla entre los ríos Tigris y Eufrates para proteger al país de invasiones del norte: de hecho, no hay un lugar en Babilonia donde no aparezca su nombre o vestigios de su actividad como rey. Estas gigantescas obras necesitaron una amplia mano de obra: de las inscripción en el templo de
Marduk, se puede inferir que la mayoría de los cautivos traídos desde el oeste de Asia participaron en las labores de construcción.
NABUCODONOSOR EN EL LIBRO DE DANIEL

Nabucodonosor es más ampliamente conocido a través de su descripción en la Biblia, especialmente en el Libro de Daniel, que discute varios eventos de su reinado en adición a su conquista de Jerusalén:
En el segundo año de su reinado (evidentemente contando de su conquista a los judíos), Nabucodonosor sueña con una gran imagen hecha de varios materiales (oro, plata, bronce, hierro, y barro cocido) que es destruida totalmente. El profeta
Daniel lo interpreta de modo que representa el auge y la caída de los poderes mundiales (
Daniel Capítulo 2).
Durante otro incidente, Nabucodonosor levanta un enorme ídolo de oro para ser venerado durante una ceremonia pública en el llano de Dura. Cuando tres judíos, Ananías, Misael, y Azarías (Sedrac, Mesac, y Abed-nego) rehusaron formar parte de tal acto, el rey los mandó a arrojar a un horno ardiente. Pero al momento de ser arrojados fueron salvados por un
ángel y surgieron ilesos (
Daniel Capítulo 3).
Otro sueño, esta vez de un árbol inmenso, es interpretado por Daniel el profeta. El sueño anunciaba el destino del rey viviendo junto a las bestias y comportándose como éstas (
Daniel Capítulo 4).
Mientras presumía sobre sus logros, Nabucodonosor es humillado por el
Dios de los judíos. El rey pierde la cordura y vive en la selva como un animal durante siete años (algunos lo consideran como un ataque de locura llamado
zoantropía clínica). Después de esto, su cordura y postura son recobradas. Ni la enfermedad, ni el interregno que debió haber causado, están registrados en los anales babilónicos; sin embargo, hay una ausencia de actos del rey durante
582-
575 a. C. Algunos eruditos creen que el Libro de Daniel fue escrito mucho tiempo después que los eventos descritos, durante el
Siglo II a. C., por esta razón se duda de la veracidad de las descripciones.
Algunos estudiosos creen que la descripción hecha por Daniel es una mezcla de tradiciones sobre Nabucodonosor —fue sin duda quien conquistó Jerusalén— y Nabónido (Nabuna'id), el último rey de Babilonia. Por ejemplo, Nabónido fue el verdadero padre de
Belsasar, y los siete años de locura pueden estar relacionados con la estadía de Nabónido en Tayma en el desierto. Evidencia de esto está en fragmentos de los
Manuscritos del Mar Muerto donde se describe a Nabónido (N-b-n-y) siendo azotado por Dios con una fiebre de siete años en su reino mientras su hijo regía en Babilonia.
Después de su muerte en octubre de 562 a. C., luego de haber reinado 43 años, fue sucedido por su hijo
Amel-Marduk, quien, después de reinar dos años, fue sucedido por
Neriglisar (
559 -
555), que fue sucedido por
Nabónido (
555 -
538), al final de estos reinados (menos de un cuarto de siglo después de la muerte de Nabucodonosor) Babilonia cayó bajo
Ciro quien lideró la combinación de los ejércitos de Media y
Persia.
El Imperio de Babilonia
Situada a ambas orillas del
Éufrates, la ciudad de Babilonia mantuvo en su origen una posición moderada, bajo la sombra de la cercana y más poderosa
Kish.
1 Comenzó a cobrar importancia con la llegada de los
amorreos entre el
2000 y el
1800 a. C., que se erigieron reyes de la ciudad.
1 Los amorreos, también
semitas, se adaptaron fácilmente a la lengua acadia, propiciando el declive del
sumerio. También se amoldaron con facilidad al panteón mixto sumerio-acadio, rindiendo culto a
Marduk, deidad protectora de la ciudad.
1En torno al
1782 a. C. llegó al trono el sexto miembro de esta dinastía,
Hammurabi. En este tiempo al norte y sur de la ciudad se encontraban los territorios de las ciudades de
Assur (que dará nombre a
Asiria) y
Larsa, más poderosas pero con monarcas envejecidos.
1 En
1763 AdC Hammurabi venció a
Rim-Sin de
Larsa, apoderándose de la parte sur de Mesopotamia. En 1755 a. C. tomó igualmente Asus, haciéndose con el poder de todo el valle de los ríos Tigris y Eufrates.
1 Con el triunfo de Babilonia sobre el resto de Mesopotamia, también su dios principal, Marduk, fue alzado a la cabeza del panteón de dioses locales.
Hacia el
1800 a. C. comenzaron a producirse una serie de invasiones nómadas provenientes del norte del
Cáucaso y de
Escitia. El ataque por parte de nómadas a la región había sido una constante durante los siglos anteriores, pero con la
domesticación del caballo y su utilización para el tiro de
carros de guerra, los nómadas consiguieron una ventaja militar que les permitió penetrar en la zona.
1Uno de estos grupos fueron los
hurritas, que ocuparon gran parte del territorio que
Asiria había conquistado durante el reinado de
Shamshi-Adad I, fundando el reino de
Mitanihacia el
1500 a. C. y haciendo a los asirios subsidiarios suyos. También se extendieron por
Canaán, donde fundaron algunos reinos, llegando hasta el
Antiguo Egipto, donde conquistaron la parte norte y fueron conocidos como
hicsos.
1Durante los años siguientes, hititas y hurritas se enfrentaron en el norte de Mesopotamia. En torno al
1600 a. C., durante el reinado del rey
Mursil I los hititas derrotaron a los hurritas, dominando Asiria y haciendo incursiones en Babilonia, a la cual redujeron hasta las dimensiones anteriores a la conquistas de Hammurabi.
1 Este periodo coincidió con la entrada de los nómadas
casitas provenientes de los
Montes Zagros, quienes aprovecharon el debilitamiento de Babilonia para atacarla. Finalmente tomaron la ciudad en
1595 a. C.La Babilonia de los casitas

Babilonia durante la dinastía
casitas, siglo XIII a. C.

La piedra Michaux es un
kudurruperteneciente al período de la dominación casita de Babilonia. Está escrito en
lengua acadia mediante símbolos
cuneiformes. Descubierta en
1782 por el botánico francés Michaux, fue el primer testimonio de la civilización mesopotámica que llegó a la
Europa moderna.
3 4Los casitas no tardaron en adoptar la lengua y la religión del territorio que ocuparon, restaurando incluso el templo de
Marduk de Babilonia. Hacia
1330 a. C. reconstruyen
Ur.
Mientras, los antiguos invasores nómadas siguieron siendo expulsados del resto de los territorios. Así, hacia
1580 a. C. los nativos egipcios derrotaron a los hicsos del
bajo Egipto y continuaron su avance más allá del
Sinaí, derrotando durante el reinado de
Tutmosis III a una confederación de ciudades cananeas en la
batalla de Megido, en
1479 a. C.Posteriormente siguieron hacia el norte, derrotando al reino de Mitanni, al cual obligaron a rendir tributo. Tras la muerte de
Tutmosis III, Egipto perdió fuerza en el norte, resurgiendo los hititas, que formarían hacia
1375 a. C. el llamado
Nuevo Reino.
En Asiria,
Ashur-uballit I llegó al trono en
1365 a. C. y emprendió una serie de reformas hasta constituir el llamado Primer imperio asirio. Su sucesor atacó
Mitani, saqueando su capital en el siglo XVI a. C. y conquistando el resto del territorio en los 30 años siguientes. En
1274 a. C. subió al trono asirio
Salmanasar I, quien emprendió una serie de conquistas hacia el oeste, llegando hasta la frontera del reino hitita. Su sucesor
Tukulti-Ninurta I amplió las fronteras por el norte, penetrando en el
Cáucaso y por el este, hacia los
montes Zagros.
Finalmente, el monarca asirio se dirigió hacia el sur, hacia los territorios administrados por los
casitas, entre los que se encontraba Babilonia. Los casitas fueron vencidos, siendo obligados a pagar tributos al
rey de Asiria.
Hacia
1200 a. C. comenzaron a llegar oleadas de unos nuevos invasores provenientes del
Mediterráneo. Fueron conocidos como
Pueblos del Mar y su presencia se sintió prácticamente en todas las regiones del Mediterráneo oriental. El pueblo que más afectado se vio por estas invasiones fueron los hititas, cuyo imperio, previamente debilitado por la expansión asiria, fue completamente destruido por ellas. Los Pueblos del Mar también dañaron tanto a Egipto como a Asiria, por lo que Babilonia y especialmente el reino de
Elam –en el extremo oriental de Mesopotamia– se vieron beneficiados.
1124 a. C. fue el año que vio el fin de la dinastía casita, con la toma del poder por un nativo babilonio, que será llamado
Nabucodonosor I. El nuevo rey derrotó a los elamitas, iniciando un breve período de independencia para la región.
El dominio asirio
Hacia el
1300 a. C. en las montañas del Cáucaso se desarrolló un nuevo tipo de metalurgia, la del
hierro. Durante ese período la región había sido controlada por los hititas, pero con su caída, el manejo del nuevo metal pasa a los
asirios.
Es posible que el dominio de esta nueva técnica contribuyese a las posteriores victorias militares de los asirios, al dotarles de armas más resistentes que sus pueblos vecinos y proporcionarles un bien valioso con el que comerciar.
5 Siendo o no así, en
1115 a. C. llegó al trono asirio
Teglatfalasar I, quien emprendió una campaña de conquistas hasta recuperar el territorio poseído durante el reinado de
Tukulti-Ninurta I. En
1103 a. C. atacó y venció a
Nabucodonosor I de Babilonia.
Hacia el
siglo XII a. C. un nuevo pueblo semita emergió del desierto de
Arabia, fueron los
arameos. Durante el reinado de
Teglatfalasar I,
Asiria consiguió mantenerlos fuera de sus fronteras, pero tras su muerte, los arameos comienzan a penetrar en el país, debilitándolo durante el siglo y medio siguiente. Esta situación fue aprovechada por los pueblos cercanos para fortalecerse. Es el período de auge de los
reinos de Israel –reinado del
rey David– y de
Damasco.
El
911 a. C. Adad-nirari II ascendió al trono de Asiria, quien tras reorganizar el ejército consiguió derrotar a los principados que los arameos habían fundado. A este rey le sucedió
Tukulti-Ninurta II, quien sólo reinó cinco años.
5 Durante este período se incrementó la explotación y los suministros de hierro disponibles, lo cual permitió equipar completamente al ejército con armas de este metal.
5 Otro factor decisivo fue el desarrollo de maquinaria de asedio, como el
ariete, que permitió el derribo de murallas y por tanto acabó con la necesidad de organizar largos asedios para tomar las ciudades.
Todos estos avances los aprovechó
Asurnasirpal II quien consiguió derrotar definitivamente a los principados arameos, llegando hasta el
Mediterráneo. Su sucesor,
Salmanasar III, también contó con esta ventaja, pero sus fuerzas estuvieron divididas en tantos frentes que no consiguió infligir ninguna derrota definitiva a sus enemigos.
5 Sus principales oponentes fueron el reino de
Urartu –situado al norte del Imperio asirio, en torno a la actual
Armenia–, la tribu semítica de los
caldeos –proveniente de
Arabia– y los
medos, de origen
indoeuropeo. Estos últimos introdujeron en la región un tipo de caballo, posiblemente conseguido mediante crianza, de mayor tamaño y fuerza, de forma que podían ser cabalgados por una persona. Este avance se expandió rápidamente, llegando a Asiria al tiempo que los nuevos pueblos.
Antes de la muerte de
Salmanasar III su hijo mayor se rebeló tratando de tomar el trono, llegando esta revuelta hasta la muerte del rey, tras la cual será su hijo menor –
Shamshi-Adad V– el que herede el trono y derrote a su hermano. Tras su muerte su hijo
Adadnarari III, aún un niño, recibe el título, pero debido a su edad será la mujer del rey,
Semíramis, la que gobierne como regente.
Este fue un período de estancamiento para Asiria y de reforzamiento para los reinos que la rodeaban. Así, Urartu alcanzó su apogeo en el reinado de
Argistis I (
778 a. C. - 750 a. C.) y el
reino de Israel vivió un nuevo período de prosperidad con el reinado de
Jeroboam II.
5Está situación se extendió por los reinados de
Salmanasar IV,
Ashur-Dan III y
Ashur-nirari V, terminando al producirse un levantamiento militar que culminará con el nombramiento de una nueva dinastía y un nuevo rey,
Tiglath-Pileser III,
5 quien tras reorganizar el ejército se dispuso a conquistar los reinos vecinos. Derrotó a los medos en el este, obligándoles a rendir tributo a Asiria. En el oeste, terminó con el período de independencia de los reinos locales, haciendo vasallo a Israel y conquistando el
reino de Damasco. En el norte conquistó la mitad meridional de
Urartu. Y en el Sur, en Babilonia, aprovechando una disputa dinástica de la dinastía caldea, se hizo con el título de rey.
A
Tiglath-Pileser III le sucedió
Salmanasar V, quien aparte del trono de Asiria heredó también el de Babilonia. El nuevo rey duró cinco años pues en
722 a. C. fue depuesto en una revuelta que terminó con la joven dinastía.
5 El nuevo rey, tal vez un general, se dio el nombre de
Sargón II (en
acadio rey legítimo) por lo que él y sus sucesores fueron llamados
Sargónidas. Con los Sargónidas Asiria vivió una etapa de esplendor militar, pero las continuas guerras y rebeliones, pese a ser sofocadas, iban socavando la economía de la región.
5Este período correspondió con la entrada de los
cimerios en la región, provenientes de Escitia, al norte del
mar Negro. Atacaron lo que quedaba de
Urartu, lo que fue aprovechado por
Sargón II para invadir el país. Ante esto, Urartu tuvo que aceptar rendir vasallaje a Asiria, junto a la cual consiguió derrotar a los nómadas.
En Babilonia, un noble local aprovecho la guerra en el norte para autoproclamarse rey, haciéndose llamar
Marduk-apal-idina II (llamado en la Biblia
Merodac-Baladán). Conservó el título durante diez años, hasta que los asirios pudieron marchar hacia el sur y deponerlo, siendo enviado al exilio en
711 a. C. y recuperando
Sargón II el título.
Tras la muerte de éste, su sucesor,
Senaquerib, tuvo que enfrentarse a una nueva rebelión en Babilonia, esta vez auspiciada por los
elamitas.
5 Para derrotarlos ideó una ingeniosa campaña. En vez de atravesar Babilonia hasta llegar a Elam, mandó construir una flota en la parte superior del Éufrates, y la dirigió río abajo, hacia su desembocadura en el
golfo Pérsico. Una vez allí, navegó y desembarcó directamente en
Elam. Pero los elamitas idearon un contraataque igual de ingenioso. En vez de combatir contra el ejército asirio se dirigieron hacia el territorio de estos, pasando por Babilonia, y dejando sus tierras defendidas por unos pocos hombres. Ante esta situación, el ejército asirio no podía más que volverse.
5 Senaquerib entonces se dirigió a Babilonia, la conquistó y la destruyó en
689 a. C. La destrucción fue prácticamente completa y sólo los esfuerzos de su sucesor,
Asarhaddón, permitieron su reconstrucción.
5 Durante el reinado de éste el Imperio asirio se mantuvo y llegó a su máxima extensión. Se emprendieron una serie de campañas, principalmente hacia
Egipto, logrando los asirios saquear la ciudad de
Memphis.Tras la muerte de
Asarhaddón le sucedió su hijo menor,
Asurbanipal y su reinado estuvo marcado tanto por las guerras contra cimerios y elamitas –a quienes derrotó completamente destruyendo
Susa en
639 a. C. –, como por la construcción de la
biblioteca de Nínive. Durante el final de su reinado, llegó al trono de Babilonia
Nabopolasar, aún como vasallo, pero tras la muerte del rey Babilonia declaró su independencia.
El Imperio caldeo o neobabilónico
La independencia de Babilonia supuso de inmediato la guerra entre ésta y Asiria. Coincidiendo con la rebelión en el sur, al noroeste, un jefe medo llamado
Ciáxares consiguió unificar bajo su mando un grupo de tribus
medas y
escitas.
Ciáxares firmó una alianza con
Nabopolasar, sellándola con el matrimonio entre su hija y el hijo del rey babilonio en el
616 a. C. De esta forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur, atacaron conjuntamente Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos enemigos de
Egipto.La ayuda egipcia no llegó a tiempo. En
614 a. C. cayó la ciudad de
Assur y, finalmente, en
612 a. C. medos y caldeos tomaron la capital asiria,
Nínive, la cual fue saqueada de tal forma que no quedaron más que ruinas. La caída asiria fue celebrada por los reinos anteriormente sometidos. Así la Biblia lo relata:
Se han abierto las puertas de los ríos, y el templo ha sido arrasado. Ha sido llevada cautiva su reina y las mujeres conducidas a la esclavitud [...] Y Nínive con las aguas ha quedado hecha una laguna [...] Devastada ha quedado ella, y desgarrada y despedazada [...] ¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, llena toda de fraudes y extorsiones, y de continuas rapiñas!
7 8Tras la caída de
Nínive, el ejército asirio resistió unos años más en la ciudad de
Harrán. El ejército egipcio, entretenido en una campaña contra los judíos, no llegó a tiempo de rescatar la ciudad, que cayó finalmente en
605 a. C.6 Tras la derrota asiria, el ejército babilonio, marchó a por el egipcio. Al mando ya no estaba Nabopolasar, quien había enfermado, si no su hijo, que sería conocido como
Nabucodonosor II. Se enfrentó a los egipcios en la
Batalla de Karkemish, derrotándoles completamente. Esta batalla supuso que toda la región de
Canaán quedase bajo control caldeo. A partir de este momento nace el llamado Imperio babilónico o caldeo, que dominará una extensión de terreno tan importante como su predecesor, el Imperio asirio.
El dominio de Canaán no estuvo exento de problemas. Los egipcios alentaron las revueltas locales y se sucedieron los levantamientos de los reinos y ciudades-estado de la región. Así, en el
598 a. C. el
reino de Israel se rebela. Es derrotado y algunos líderes de la rebelión son enviados al exilio, llegando al trono un nuevo rey,
Sedecías. Esto no impidió que se produjeran nuevas rebeliones, y en
587 a. C. el pueblo de Israel, cuyo rey estaba siendo alentado por los egipcios, vuelve a levantarse en armas. Este periodo coincide con la actividad del profeta
Jeremías, que según dice la Biblia pidió al rey judío la rendición ante los caldeos, profetizando en caso contrario la destrucción de Jerusalén:
Dijo, pues, Jeremías a Sedecías: Esto dice el señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Si te sales y te pones en manos de los oficiales del rey de Babilonia, salvarás tu vida, y esta ciudad no será entregada a las llamas, y te pondrás en salvo tú y tu familia. Pero si no vas a encontrar a los oficiales del rey de Babilonia, será entregada la ciudad en poder de los caldeos, los cuales la abrasarán y tú no escaparás de sus manos
9Fueron de nuevo derrotados, y en esta ocasión la represión fue más dura: según el mismo Jeremías, los babilonios, a su entrada a la ciudad, mataron a la familia de Sedecías y a él le sacaron los ojos y le condujeron al exilio a la
ciudad de Babilonia. También al exilio fue enviada el resto de la población, tanto nobles como plebeyos. Sin embargo a los pobres se les mantuvo en libertad, concediéndoles tierras. La ciudad de
Jerusalén fue arrasada y el palacio real, las viviendas y las murallas destruidas.
Otro foco de insurrección en el oeste fue la ciudad de
Tiro, situada entonces en una isla –hoy península– a orillas del
Mediterráneo, en el actual
Líbano.
Nabucodonosor II envió allí su ejército, que se situó en la costa, frente a la isla, y levantó un asedio. Sin embargo, la superioridad naval tiria hizo inútil el sitio, que duró trece años, tiempo tras el cual se firmó una paz, consistente en el vasallaje de la ciudad.
La Asiria tiene muchas y grandes ciudades, pero de todas ellas la más famosa y fuerte era Babilonia, donde existía la corte y los palacios reales después que Nino [Nínive] fue destruida. Situada en una gran llanura, viene a formar un cuadro, cuyos lados tienen cada uno de frente ciento veinte estadios, de suerte que el ámbito de toda ella es de cuatrocientos ochenta. Sus obras de fortificación y ornato son las más perfectas de cuantas ciudades conocemos. Primeramente la rodea un foso profundo, ancho y lleno de agua. Después la ciñen unas murallas que tienen de ancho cincuenta codos reales, y de alto hasta doscientos, siendo el codo real tres dedos mayor del codo común y ordinario.
11Nabucodonosor muere en el
562 a. C., siendo sucedido por su hijo
Evilmerodac (
Amel-Marduk) quien a los dos años fue víctima de una conspiración siendo depuesto por su cuñado, que se hizo llamar
Neriglisar(
Nergal-sharusur). Cuatro años después moría el nuevo rey, siendo sucedido por su hijo
Labashi-Marduk, cuyo reinado acabó ese mismo año al ser víctima de una conspiración, acabando así la dinastía iniciada por Nabopolasar.
6Tras esto fue puesto el trono
Nabu-naid, más conocido como
Nabónido, quien relegó las tareas militares en su hijo
Balâtsu-usur (en
acadio:
Baal protege al rey), más conocido como Baltasar o
Belsasar. Mientras tanto, el monarca se dedicó a tareas culturales, recopilando y estudiando antiguas escrituras.
6El fin de Babilonia: la conquista persa
Durante el reinado de
Nabónido, en la vecina
Media se sucedió la inestabilidad. Un nuevo jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro II de Anshan, más conocido como
Ciro el Grande.
12 En
559 a. C. el nuevo rey se declaró independiente de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la independencia del principado, si no que en
550 a. C. tomó la capital meda,
Ecbatana, convirtiéndose así en el nuevo monarca de toda la región. A continuación Ciro se lanzó a la conquista del reino de
Lidia, en
Asia menor, cuya conquista completó en el
547 a. C.12Durante estas campañas Nabónido de babilonia se mantuvo inactivo. Sin embargo, tras la caída de Lidia, buscó la alianza de
Egipto contra el posible invasor. Ésta resultó inútil y en
539 a. C. Ciro se encontraba atacando la
capital babilonia. La caída de la ciudad fue narrada posteriormente por el historiador griego
Heródoto:
En medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él mismo lo discurriese, [Ciro] tomó esta resolución.
Dividiendo sus tropas, formó las unas cerca del río en la parte por donde entra en la ciudad, y las otras en la parte opuesta, dándoles orden de que luego que viesen disminuirse la corriente en términos de permitir el paso, entrasen por el río en la ciudad. Después de estas disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército a la famosa laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris.
Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y hacer vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Eufrates, le vieron menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del muslo, se fueron entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los babilonios hubiesen presentido lo que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado nimiamente confiados de que los persas no podrían entrar en la ciudad, hubieran acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar todas las puertas que miran al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes, los hubieran podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos por los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros los que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban absolutamente lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y porque siendo además un día de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus convites y festines, en los cuales continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo. De este modo fue tomada Babilonia la primera vez.
11Con la conquista persa terminó la historia de Babilonia como reino independiente. Otros rebeldes y jefes locales posteriores tomarían el título de
Rey de Babilonia, pero no se trató más que de actos ceremoniales o de rebeldía frente al poder central.
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