FARAON CINE ONLINE




Si una película consigue transportarte al antiguo Egipto, os aseguro, que es esta. Cuanto difícil pudo haber sido gobernar para algunos Faraones, en un imperio plagado de costumbres religiosas. Uno comprende quizás un poco mejor, el porque Akenatón rompió con todo, dejando el culto a un solo dios, restándole el poder a los sacerdotes.

Superproducción polaca que sorprende por su minuciosa reconstrucción del antiguo Egipto, hasta el punto de que uno tiene la sensación de haber sido transportado en el tiempo a la época de los faraones. El film arranca con el reinado de un Ramsés XII plegado en su gobierno a los dictados de la clase sacerdotal, algo que exaspera a su hijo el príncipe, joven impulsivo que llegará a ser Ramsés XIII, un faraón que nunca existió. Basándose en la novela de Boleslaw Prus, Jerzy Kawalerowicz aprovecha para pintar de modo vívido las intrigas palaciegas, en que el idealismo del futuro Ramsés XIII y su ingenuidad juvenil son presa interesante para los fenicios, que tratan de desbaratar el pragmático acuerdo que algunos sacerdotes tratan de suscribir con los asirios.

El film tiene un trasfondo claramente anticlerical -no olvidemos que se rueda durante el dominio comunista, que sin duda veía al catolicismo polaco como el "opio" de ese país-, al pintar a los sacerdotes como manipuladores que aprovechan fenómenos naturales como un eclipse para asustar al pueblo, y que rehúsan aprovechar el tesoro que esconde una pirámide para fortalecer al ejército. Algunas ideas como la esposa hebrea del faraón, no están del todo aprovechadas, y la insistente sensualidad podía haber sido más discreta. Pero ello no impide escenas brillantes, como la de la pelea de escarabajos con que arranca el film, o las ceremonias fúnebres del faraón. Rodada en Uzbekistán y en Egipto, el conjunto desprende un aire majestuoso, con mayor sensación de realismo que las clásicas producciones hollywoodienses.




LOS SACERDOTES EN EL ANTIGUO EGIPTO

Una de las cosas más curiosas del antiguo Egipto es que se trataba de una civilización en la cual sólo una persona podía ejercer como sacerdote: el faraón. Los egipcios creían que era el único ser humano capacitado para entrar en comunicación con los dioses.

Seguro que estáis pensando que algo falla, ¿cómo era posible si resulta que todo el valle del Nilo está repleto de templos? ¿Acaso nunca se celebraban ceremonias en ellos? ¡El faraón no podía estar en todas partes a la vez! Bueno, la verdad es que el faraón no realizaba personalmente las ceremonias de los templos. En realidad lo que hacía era dejar que otras personas lo hicieran en su nombre. Por esa razón en las paredes de los templos nunca aparecen representados sacerdotes. El único al que se ve adorando a los dioses es al faraón. Era un modo de dejar claro a todo el mundo que si bien los sacerdotes ocupaban el puesto del faraón, era porque éste así lo había querido y que, en realidad, sólo el rey podía comunicarse con los dioses.
El faraón Seti I realizando los rituales como sacerdote funerario. Templo de Abidos
El faraón Seti I realizando los rituales como sacerdote funerario. Templo de Abidos.
La gran diferencia entre los sacerdotes egipcios y los sacerdotes católicos, por ejemplo, es que los curas de las parroquias son sacerdotes porque tienen vocación para ello, mientras que los del antiguo Egipto eran una especie de funcionarios que se limitaban a alimentar mágicamente a los dioses (para eso sirven las ofrendas). Además, los curas tienen que ser buenas personas y ayudar a los demás con sus problemas y todo eso, mientras que los sacerdotes egipcios podían ser todo lo malas personas que quisieran. ¡Se sabe de algunos que fueron unos ladrones y sinvergüenzas redomados!
Las obligaciones de los sacerdotes egipcios no eran muy pesadas, en principio sólo tenían que realizar la ofrenda divina una vez por la mañana y otra vez por la tarde. El ritual llevaba su tiempo y antes de entrar en el sanctasanctórum (así se llama la habitación al fondo del templo en donde estaba la estatua del dios, guardada dentro de un pequeño armario de piedra con puertas de madera) tenían que purificarse: afeitarse la cabeza, enjuagarse la boca con agua, con sal y bañarse en el lago sagrado del templo.
Mesa de ofrendas y recipientes rituales del sacerdote lector Idy. Abidos, VI dinastía. Museo Británico de Londres
Mesa de ofrendas y recipientes rituales del sacerdote lector Idy. Abidos, VI dinastía. Museo Británico de Londres.

Templo de Edfu: En el interior del santuario está el «naos» donde se guardaba la imagen del dios Horus. Delante hay un pedestal sobre el que se colocaba la barca sagrada
Templo de Edfu: En el interior del santuario está el «naos» donde se guardaba la imagen del dios Horus. Delante hay un pedestal sobre el que se colocaba la barca sagrada.
La ceremonia que realizaban consistía en penetrar en el santuario, abrir las puertas del armario sagrado (el «naos», así se llama), sacar de él la estatua del dios, limpiarla, cambiarle los vestidos y ponerle otros nuevos. Luego maquillaba la estatua, quemaban incienso delante de ella y después le entregaban las ofrendas. Seguidamente retiraban esas ofrendas, guardaban la estatua limpia en su naos y salían del sanctasanctórum, andando de espaldas y limpiando sus pasos mientras lo hacían.
A pesar de lo aburrido que pueda parecer tener que repetir esto dos veces todos los días, ser sacerdote tenía sus ventajas, pues después de presentarle las ofrendas al dios del templo, los sacerdotes ¡se las repartían entre ellos! Era el modo que tenían de cobrar su salario. En realidad, los sacerdotes egipcios eran unos privilegiados y era un puesto que muchos deseaban y que en el caso de los templos más importantes de Egipto (el del dios Ra en Heliópolis y el de Amón en Tebas) el faraón permitía ocupar sólo a personas de su confianza.

No obstante, el trabajo de los sacerdotes no se limitaba a realizar esta ceremonia. Había ciertos sacerdotes que se encargaban de estudiar el cielo por la noche, vigilando las estrellas, las constelaciones y demás, de este modo podían llevar con exactitud el calendario y sabían en qué día estaban y cuándo había que realizar determinadas fiestas.
Sacerdotes en procesión portando la barca sagrada del dios
Sacerdotes en procesión portando la barca sagrada del dios.
Una de esas fiestas era muy importante (el día variaba en cada templo), pues los sacerdotes encargados del culto ponían la estatua del dios en una barca portátil y la sacaban a hombros en procesión. Ese era el único momento en que la gente del pueblo podía ver al dios, puesto que estaba prohibido penetrar en el interior de los templos; sólo podían llegar hasta el primer patio con columnas. El resto del edificio era espacio sagrado y si entraban dentro podían tener muchos problemas. No obstante, como también ellos querían hablar con sus dioses, al final consiguieron que se esculpieran orejas (sí, sí, habéis leído bien) en la pared posterior de algunos templos para que gracias a ellas la divinidad pudiera escuchar lo que la gente tenía que decirle sin tener que penetrar en el edificio.

Este tipo de sacerdote, que podía ver al dios y cuidaba de su estatua, no era el único que había en Egipto. Existían otros que realizaban tareas diferentes, tareas que no eran obligación del faraón.
El más importante era el «sacerdote funerario», que realizaba las ofrendas necesarias para que una persona muerta pudiera seguir viviendo en el Más Allá; se encargaba de mantener vivo el culto a los muertos y por ello cobraban un salario.
Tumba de Tutankhamon: Ay ejerciendo de «sacerdote sem» ante la momia del faraón
Tumba de Tutankhamon: Ay ejerciendo de «sacerdote sem» ante la momia del faraón.

Un hijo del difunto Sennedjem, vestido con una piel de leopardo, realizando las funciones de «sacerdote sem»
Un hijo del difunto Sennedjem, vestido con una piel de leopardo, realizando las funciones de «sacerdote sem».
Otro sacerdote muy habitual era el «sacerdote sem», que era el encargado de realizar los rituales durante el enterramiento de una persona. Por lo general el puesto lo ocupaba el hijo de la persona muerta, pero no siempre.
Uno muy importante era el «sacerdote lector». Como resulta que en Egipto había muy pocas personas que supieran leer (aproximadamente una de cada cien) era necesario que una de las que sí sabía se encargara de ir leyendo de un libro (bueno, en realidad de un rollo de papiro) los diferentes textos y los distintos pasos que había que dar para que un ritual se realizara adecuadamente; sólo así eran efectivos.
Como veis, los sacerdotes egipcios no se parecen mucho a los sacerdotes modernos.
Un «sacerdote lector» lee la fórmula de ofrendas mientras un «sacerdote sem» vierte de aceite y pasa incienso por los sarcófagos de Userhat
Un «sacerdote lector» lee la fórmula de ofrendas mientras un «sacerdote sem» vierte de aceite y pasa incienso por los sarcófagos de Userhat.

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EL BARCO FENICIO SUMERGIDO DE MAZARRON MURCIA


PECIO BARCO FENICIO MAZARRON

EL Pecio del barco fenicio que se encuentra en las playas de Mazarron, Murcia, es de los reclamos turisticos mas curiosos que existen, causa de su antiguedad como hallazgo, historia de este y la imposibilidad de extraer dicho barco por el peligro de la desaparicion del mismo, al sustraerlo de las aguas.

Os contaremos un poco la historia y la muestra turistica que podemos encontrar de no uno si no varios barcos que permanecen en Mazarron.

HISTORIA

El influjo colonial por parte de comerciantes fenicios que dio lugar a la aparición de la cultura ibérica, encuentra un testimonio único a nivel mundial en dos barcos fenicios fechables en el s. VII a.C. y hundidos frente a la Playa de La Isla. El primero de los barcos, el conocido como Mazarrón 1, fue descubierto en 1988.

MAPA DEL DESCUBRIMIENTO

La excavación subacuática de la primera de las naves fenicias se realizó entre los años 1993 y 1995 y la llevó a cabo el equipo del Museo Nacional de Arqueología Marítima y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas, dependiente del Ministerio de Cultura. El segundo de los barcos fenicios de la playa de la Isla, el denominado Mazarrón 2, fue excavado por el mismo equipo técnico. Se trata del barco más antiguo conocido y completo que haya sido excavado en el fondo del mar. La excavación arqueológica de esta segunda nave se realizó entre los años 1999 y 2000.

El barco, que está casi completo y conservado in situ frente a la Playa de la Isla, contaba con la totalidad del cargamento, constituido fundamentalmente por lingotes de mineral de plomo. También se localizó el ancla que es la más antigua de su tipo aparecida hasta la fecha en el Mediterráneo.


El Centro de Interpretación dará a conocer toda la información relativa a los restos hallados y al temporal que acabó con ellos.


Las réplicas de los Barcos Fenicios I y II de Mazarrón, cuyos originales se encuentran en Cartagena y en un cofre bajo las aguas de la Isla, respectivamente, podrán contemplarse en el Centro de Interpretación del Barco Fenicio que quedará instalado en la isleta ajardinada de la avenida Tierno Galván junto a la playa de la Isla.

El ayuntamiento del municipio costero ha adjudicado las obras de dicho centro a la empresa EALSA. Las obras, que durarán aproximadamente cuatro meses, tienen un presupuesto de 126.000 euros. El Centro de Interpretación tendrá forma de barco con proa diáfana en cristal y proa en hormigón con vistas al mar. Y su exposición contendrá toda la información relativa a los restos hallados, descripción y visualización del conjunto del yacimiento arqueológico.


El momento del descubrimiento de la Nave Fenicia I en 1988, una quilla y unas trancas cosidas, ubicada a escasos metros de la orilla de la playa, y el apasionante descubrimiento del Barco Fenicio II, cinco años mas tarde, de ocho metros de eslora y dos de manga, hallado con toda la carga de lingotes de plomo, completarán la exposición.



Junto a ellas, una maqueta en reproducción del barco llegado del Líbano, una gran colección de fotos y un video, con visualización del posible temporal que condujo al accidente que concluiría con el abandono del pecio y la carga hace más de 2.600 años.

COLONIA FENICIA
La información se completará con su contextualización en la historia y la colonización del pueblo fenicio y su navegación en el sureste peninsular. Para ello, es esencial conocer el papel que jugó la minería, la actividad comercial por el Mediterráneo y los motivos que traen a las exploraciones púnicas. Además, los pecios se compararán con otras joyas y otros restos similares que se encuentran en otros lugares del mundo.
El Centro de Interpretación del Barco Fenicio de Mazarrón estará equipado con soporte gráfico, folletos y mostrador de atención al público para cualquier consulta de los asistentes.

PARA MAS INFORMACION VISITA :

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