LOS HITITAS LA PESADILLA DE EGIPTO DOCUMENTAL ONLINE




Los hititas, también llamados hetitas o heteos, fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatoliaentre los siglos XVIII y XII a. C., teniendo la ciudad de Hattusa como capital. Hablaban una lengua propia indoeuropea, usando jeroglíficos propios y en otras ocasiones escritura cuneiforme prestada de la asiria. Aglutinó a numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas y llegó a crear un influyente Imperio gracias a su superioridad militar y a su gran habilidad diplomática, constituyéndose así como la "tercera" potencia en Oriente Medio (junto conBabilonia y Egipto). Perfeccionaron el carro de combate ligero, empleándolo con gran éxito, y se les atribuye una de las primeras utilizaciones del hierro en Oriente Medio como objeto de lujo.



En el año 1834 Charles Félix Tesier (1802-1871) descubre las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy (la que después sería identificada como su capital, Hattusa). En 1839, en su libroDescription de l'Asie Mineure afirma que esas ruinas pertenecían a una civilización desconocida. En 1822, en Viajes por Siria y Tierra SantaJohann Ludwig Burckhardt habla del encuentro de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Pero en 1863, los norteamericanos Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Buckhardt en Hammath hasta encontrarla. Entre 1870-80 se investigan diversos restos por parte del misionero irlandés Willian Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y H. Skeene y George Smith, que descubren Carquemis, encuentran restos de la "escritura desconocida", la misma escritura que encontraría en el año 1879 Henry Sayce en Esmirna.
No se sabe a ciencia cierta cómo se llamaban a sí mismos. El nombre de Hatti proviene de las crónicas asirias que lo identificaban como el "País de Hatti" (Chati), y por otra parte los egipcios les denominaban "Heta", que es la transcripción arbitraria del jeroglífico "Ht" (la escritura egipcia carecía de vocales).





A pesar de que hoy en día se conoce mucho sobre este pueblo, tras su desaparición los hititas cayeron en el más absoluto olvido hasta el siglo XIX. Es sorprendente que lo que llegó a constituir uno de los mayores Imperios de la Antigüedad, haya pasado totalmente inadvertido durante tantos siglos. Gracias a numerosas excavaciones, algunas tan importantes como el descubrimiento de lo que sería algo así como un "archivo nacional" de Hattusa, y muchas referencias de origen asirio y egipcio, se ha podido reconstruir su historia y a la vez llegar a descifrar la escritura.

El nombre de Hatti 


Por otra parte, los "Hatti" eran un pueblo que vivían en la misma región que los hititas, antes del primer imperio hitita, y cuya conquista por parte de los segundos provocó que los asirios y demás Estados vecinos siguieran usando el nombre de "Hatti" para denominar a los nuevos ocupantes, pasando a significar "La tierra de la ciudad de Hattusa".1

El término proviene de las referencias bíblicas. Éste era llamado "Hittim", que Lutero traduciría al alemán como "Hethiter", los ingleses lo convirtieron en "Hittites", mientras que los franceses los denominaron primeramente "Héthéens" para acabar llamándoles del mismo modo que los ingleses, "Hittites". "Hititas" es el término general que se usa en español (también se ha usado el de "Heteos", pero es poco frecuente y está en desuso). Las referencias en la Biblia sobre los hititas las encontramos en Josué (3,10), Génesis (15,19-21), (23,3) Números (13,29) y Libro II de los Reyes (7,6).








En el libro 2 de Samuel, (11, 1-21), se hace referencia a Urías el hitita, combatiente de los ejércitos del Rey David, y esposo de Betsabé. Luego de tomar a ésta última como concubina, mientras Urías se encontraba en campaña bélica contra los amonitasDavid, después de embarazar a Betsabé, lo mandó matar.

El descubrimiento de los hititas 


En 1880, Sayce afirma en una conferencia ante la "Society for Biblical Archaeology" que todos esos restos pertenecen a los hititas que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado: El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A.H. Sayce.
Hacia el año 1887 se descubre en Tell-el-Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Amenhotep IV "el rey hereje", que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los Jebusitas. En 1888, Karl Humann y Felix von Luschan dirigen unas excavaciones en Sendjirli, y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891-92 William Flinders Petrie descubre tablillas en la misma "lengua desconocida", que se le llamaría primeramente "lengua Arzawa", debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el francés E. Chante descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.
Pero el mayor descubrimiento lo hace entre 1905 y 1909 Hugo Winckler, en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10.000 tablillas de lo que parecía ser un "archivo nacional", entre las cuales se hallan textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, entre los años 1911 y 1952 la investigación se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica un Manual hitita y en 1952-54 un Diccionario de lengua hitita.
El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las de Helmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas.

Historia 




El reino hitita abarcó desde el siglo XVIII hasta el XII a. C., pasando por etapas de gran poder y de relativa decadencia. La historia del reino hitita se divide en tres grandes periodos: el Reino Antiguo (1650-1500 a. C.) o primera expansión, el Reino Medio (1500-1430 a. C.), etapa de relativa decadencia, y el Reino Nuevo, donde alcanza su mayor poderío.
Los reyes hititas creían ser descendientes de Anitta, caudillo del siglo XIX aC en Asia Menor. Durante el siglo XVII a. C., el reino vive su primera gran expansión con Hattusil I, llegando a saquear en el siglo XVI a. C.Babilonia bajo Mursil I. Sin embargo, tras Mursil I hubo una serie de reyes poco documentados hasta que Telepinu intenta restaurar la gloria del imperio mediante la codificación de algunas leyes básicas. Sin embargo, tras Telepinu, el reino hitita, ahora en etapa media, cae de nuevo en manos de las intrigas dinásticas, sucediéndose, durante casi un siglo, reyes de los que se sabe muy poco, mientras el reino de Mitaniaumentaba su poder.
Tudhalia I sentó las bases del reino nuevo, al restaurar parte de la gloria del reino antiguo. Su nieto Tudhalia II logró consolidar el poder hitita en Asia Menor, permitiendo a Shubiluliuma I realizar grandes conquistas y convertir a Mitani en vasallo. Estas grandes conquistas, sin embargo, enfrentaron durante el reinado de Muwatallis II a los hititas con los egipcios durante el reinado de Ramsés II en la Batalla de Kadesh, enfrentamiento del que los hititas salieron mejor parados, pero que permitió a Asiria recuperar su poder. Los siguientes reyes hititas intentaron oponerse a los asirios, hasta que Tudhalia IV fue derrotado en Nihriya. Sin embargo, Tudhalia IV compensó esta derrota llevando al imperio a su máxima extensión.
Shubiluliuma II, hijo de Tudhalia IV, se vio sorprendido por los ataques de los pueblos del mar, que no supo repeler, y que, junto a nuevas invasiones de los bárbaros kaska, hicieron desaparecer al imperio hitita de la historia.

LA FAMOSA PIEDRA VERDE DE HATUSSA
Se creyo al descubrirla que podria provenir de un meteorito
Quizás fue usada para algún tipo de Ritual, no cabe duda de lo curioso de la piedra

Al tener como referente a su otro imperio vecino EGIPTO, 
Decidieron construir una pirámide que rivalizara con la del Imperio del Nilo


Geografía 

El corazón del imperio hitita - llamado comúnmente el país de Hatti - estaba situado en el recodo del río Kizil-Irmak (Marrasantiya en lengua hitita), donde se hallaba la capital Hattusa. Este núcleo limitaba al norte con las tribus kaskas, al sur con Kizzuwadna, al este con Mitani y al oeste con Arzawa. En el momento de máxima expansión hitita, Kizzuwadna, Arzawa y una parte importante del territorio kaska fueron incorporados al imperio, que incluía, además, una buena parte (o la totalidad) de Chipre y diversos territorios en Siria, donde el reino hitita limitaba al este con Asiria y al sur con Egipto.
Algunas de las principales ciudades hititas han sido localizadas, entre ellas Nesa y la capital Hattusa. Aún quedan ciudades por hallar, como, por ejemplo, KussaraNerik o Tarhuntassa. En Siria estaban especialmente las ciudades conquistadas al antiguo reino de Iamhan de AlepoKarkemish y Kadesh.

Cultura 


Es muy probable que a partir de grafismos, los hititas hubieran llegado a desarrollar su propia escritura basada principalmente en pictogramas, pero aunque se encuentran pictogramas en la zona hitita, aún no es dable relacionarlos directamente con la cultura hitita ni tampoco es posible de momento calificarlos como una escritura sistematizada. Lo que sí es corroborable es que los hititas adoptaron la escritura cuneiforme usada a partir de Sumeria en la Mesopotamia. Esta escritura les sirvió para su comercio internacional, aunque podía estar "dialectizada" acorde al idioma hitita, si bien al usarla en gran medida de un modo próximo al de los ideogramas resultaba inteligible para pueblos vecinos alófonos.
El arte hitita que ha llegado a nuestros días ha sido calificado desde el tiempo de los griegos clásicos como un "arte ciclópeo" debido a la magnitud de sus sillerías y a las dimensiones y relativa tosquedad de sus bajorrelieves y algunas pocas esculturas en bulto. Estas pocas esculturas en bulto parecen haber recibido alguna influencia egipcia, mientras que los bajorrelieves evidencian influjos mesopotámicos, aunque con un típico estilo hitita caracterizado por la ausencia de delicadezas formales -se nota un escaso detallismo-. Sin embargo, el arte hitita más típico se observa en los pocos elementos metálicos (especialmente de hierro) que han llegado hasta nuestros días. Aquí también se nota un arte "rudo" y basto, aunque muy sugestivo por cierta estilización y abstracción de índole religiosa, en la cual abundan símbolos bastante crípticos.

Lengua hitita 



La lengua hitita, también llamada nesita, es la más importante de la extinguida rama anatolia de las lenguas indoeuropeas, siendo los otros miembros el luvita, el palaico, el lidio y el licio. Uno de los grandes logros de la arqueología y la lingüística es el haber descifrado esta lengua, que se considera la más antigua de entre todas las lenguas indoeuropeas documentadas. Precisamente, al ser la más antigua, resulta interesante por los elementos de los que carece y que se hallan presentes en lenguas documentadas posteriormente.
Una de sus características principales es el gran número de palabras no indoeuropeas que contiene, debido a la influencia de culturas de Oriente Próximo, como la hurrita o la cultura del pueblo de Hatti, siendo especialmente acusada esta influencia en los vocablos de origen religioso. Consta de la mayoría de los casos habituales en una lengua indoeuropea, dos géneros gramaticales (común y neutro) y dos números (singular y plural), así como diversas formas verbales.
Aunque parece que los hititas contaban con un sistema de pictogramas, pronto comenzaron a usar también el sistema cuneiforme.

Religión y mitología 



El gran templo (templo 1) de Hattusa
La religión hitita llegó a ser conocida como «la religión de los mil dioses». Contaba con numerosas divinidades propias y otras importadas de otras culturas (muy especialmente, de la cultura hurrita), entre las cuales se destacaba Teshub, el dios del trueno y la lluvia, cuyo emblema era un hacha (algo semejante, aunque puede ser casual, se observa en la civilización minoica, con su labrix), y Arinna, la diosa del sol. Otros dioses importantes eran Aserdus (diosa de la fertilidad), su marido Elkunirsa (creador del universo) y Sausga (equivalente hitita de Istar).
El rey era tratado como un escogido de los dioses y se encargaba de los más importantes rituales religiosos. Si algo no iba bien en el país, se le podía culpar a él si había cometido el más mínimo error durante uno de esos rituales, e incluso los propios reyes participaban de esta creencia; así, por ejemplo,Mursil II atribuyó una gran peste que asoló el reino hitita a los asesinatos que llevaron a su padre al trono, y realizó numerosos actos para pedir perdón ante los dioses.


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FARAON CINE ONLINE




Si una película consigue transportarte al antiguo Egipto, os aseguro, que es esta. Cuanto difícil pudo haber sido gobernar para algunos Faraones, en un imperio plagado de costumbres religiosas. Uno comprende quizás un poco mejor, el porque Akenatón rompió con todo, dejando el culto a un solo dios, restándole el poder a los sacerdotes.

Superproducción polaca que sorprende por su minuciosa reconstrucción del antiguo Egipto, hasta el punto de que uno tiene la sensación de haber sido transportado en el tiempo a la época de los faraones. El film arranca con el reinado de un Ramsés XII plegado en su gobierno a los dictados de la clase sacerdotal, algo que exaspera a su hijo el príncipe, joven impulsivo que llegará a ser Ramsés XIII, un faraón que nunca existió. Basándose en la novela de Boleslaw Prus, Jerzy Kawalerowicz aprovecha para pintar de modo vívido las intrigas palaciegas, en que el idealismo del futuro Ramsés XIII y su ingenuidad juvenil son presa interesante para los fenicios, que tratan de desbaratar el pragmático acuerdo que algunos sacerdotes tratan de suscribir con los asirios.

El film tiene un trasfondo claramente anticlerical -no olvidemos que se rueda durante el dominio comunista, que sin duda veía al catolicismo polaco como el "opio" de ese país-, al pintar a los sacerdotes como manipuladores que aprovechan fenómenos naturales como un eclipse para asustar al pueblo, y que rehúsan aprovechar el tesoro que esconde una pirámide para fortalecer al ejército. Algunas ideas como la esposa hebrea del faraón, no están del todo aprovechadas, y la insistente sensualidad podía haber sido más discreta. Pero ello no impide escenas brillantes, como la de la pelea de escarabajos con que arranca el film, o las ceremonias fúnebres del faraón. Rodada en Uzbekistán y en Egipto, el conjunto desprende un aire majestuoso, con mayor sensación de realismo que las clásicas producciones hollywoodienses.




LOS SACERDOTES EN EL ANTIGUO EGIPTO

Una de las cosas más curiosas del antiguo Egipto es que se trataba de una civilización en la cual sólo una persona podía ejercer como sacerdote: el faraón. Los egipcios creían que era el único ser humano capacitado para entrar en comunicación con los dioses.

Seguro que estáis pensando que algo falla, ¿cómo era posible si resulta que todo el valle del Nilo está repleto de templos? ¿Acaso nunca se celebraban ceremonias en ellos? ¡El faraón no podía estar en todas partes a la vez! Bueno, la verdad es que el faraón no realizaba personalmente las ceremonias de los templos. En realidad lo que hacía era dejar que otras personas lo hicieran en su nombre. Por esa razón en las paredes de los templos nunca aparecen representados sacerdotes. El único al que se ve adorando a los dioses es al faraón. Era un modo de dejar claro a todo el mundo que si bien los sacerdotes ocupaban el puesto del faraón, era porque éste así lo había querido y que, en realidad, sólo el rey podía comunicarse con los dioses.
El faraón Seti I realizando los rituales como sacerdote funerario. Templo de Abidos
El faraón Seti I realizando los rituales como sacerdote funerario. Templo de Abidos.
La gran diferencia entre los sacerdotes egipcios y los sacerdotes católicos, por ejemplo, es que los curas de las parroquias son sacerdotes porque tienen vocación para ello, mientras que los del antiguo Egipto eran una especie de funcionarios que se limitaban a alimentar mágicamente a los dioses (para eso sirven las ofrendas). Además, los curas tienen que ser buenas personas y ayudar a los demás con sus problemas y todo eso, mientras que los sacerdotes egipcios podían ser todo lo malas personas que quisieran. ¡Se sabe de algunos que fueron unos ladrones y sinvergüenzas redomados!
Las obligaciones de los sacerdotes egipcios no eran muy pesadas, en principio sólo tenían que realizar la ofrenda divina una vez por la mañana y otra vez por la tarde. El ritual llevaba su tiempo y antes de entrar en el sanctasanctórum (así se llama la habitación al fondo del templo en donde estaba la estatua del dios, guardada dentro de un pequeño armario de piedra con puertas de madera) tenían que purificarse: afeitarse la cabeza, enjuagarse la boca con agua, con sal y bañarse en el lago sagrado del templo.
Mesa de ofrendas y recipientes rituales del sacerdote lector Idy. Abidos, VI dinastía. Museo Británico de Londres
Mesa de ofrendas y recipientes rituales del sacerdote lector Idy. Abidos, VI dinastía. Museo Británico de Londres.

Templo de Edfu: En el interior del santuario está el «naos» donde se guardaba la imagen del dios Horus. Delante hay un pedestal sobre el que se colocaba la barca sagrada
Templo de Edfu: En el interior del santuario está el «naos» donde se guardaba la imagen del dios Horus. Delante hay un pedestal sobre el que se colocaba la barca sagrada.
La ceremonia que realizaban consistía en penetrar en el santuario, abrir las puertas del armario sagrado (el «naos», así se llama), sacar de él la estatua del dios, limpiarla, cambiarle los vestidos y ponerle otros nuevos. Luego maquillaba la estatua, quemaban incienso delante de ella y después le entregaban las ofrendas. Seguidamente retiraban esas ofrendas, guardaban la estatua limpia en su naos y salían del sanctasanctórum, andando de espaldas y limpiando sus pasos mientras lo hacían.
A pesar de lo aburrido que pueda parecer tener que repetir esto dos veces todos los días, ser sacerdote tenía sus ventajas, pues después de presentarle las ofrendas al dios del templo, los sacerdotes ¡se las repartían entre ellos! Era el modo que tenían de cobrar su salario. En realidad, los sacerdotes egipcios eran unos privilegiados y era un puesto que muchos deseaban y que en el caso de los templos más importantes de Egipto (el del dios Ra en Heliópolis y el de Amón en Tebas) el faraón permitía ocupar sólo a personas de su confianza.

No obstante, el trabajo de los sacerdotes no se limitaba a realizar esta ceremonia. Había ciertos sacerdotes que se encargaban de estudiar el cielo por la noche, vigilando las estrellas, las constelaciones y demás, de este modo podían llevar con exactitud el calendario y sabían en qué día estaban y cuándo había que realizar determinadas fiestas.
Sacerdotes en procesión portando la barca sagrada del dios
Sacerdotes en procesión portando la barca sagrada del dios.
Una de esas fiestas era muy importante (el día variaba en cada templo), pues los sacerdotes encargados del culto ponían la estatua del dios en una barca portátil y la sacaban a hombros en procesión. Ese era el único momento en que la gente del pueblo podía ver al dios, puesto que estaba prohibido penetrar en el interior de los templos; sólo podían llegar hasta el primer patio con columnas. El resto del edificio era espacio sagrado y si entraban dentro podían tener muchos problemas. No obstante, como también ellos querían hablar con sus dioses, al final consiguieron que se esculpieran orejas (sí, sí, habéis leído bien) en la pared posterior de algunos templos para que gracias a ellas la divinidad pudiera escuchar lo que la gente tenía que decirle sin tener que penetrar en el edificio.

Este tipo de sacerdote, que podía ver al dios y cuidaba de su estatua, no era el único que había en Egipto. Existían otros que realizaban tareas diferentes, tareas que no eran obligación del faraón.
El más importante era el «sacerdote funerario», que realizaba las ofrendas necesarias para que una persona muerta pudiera seguir viviendo en el Más Allá; se encargaba de mantener vivo el culto a los muertos y por ello cobraban un salario.
Tumba de Tutankhamon: Ay ejerciendo de «sacerdote sem» ante la momia del faraón
Tumba de Tutankhamon: Ay ejerciendo de «sacerdote sem» ante la momia del faraón.

Un hijo del difunto Sennedjem, vestido con una piel de leopardo, realizando las funciones de «sacerdote sem»
Un hijo del difunto Sennedjem, vestido con una piel de leopardo, realizando las funciones de «sacerdote sem».
Otro sacerdote muy habitual era el «sacerdote sem», que era el encargado de realizar los rituales durante el enterramiento de una persona. Por lo general el puesto lo ocupaba el hijo de la persona muerta, pero no siempre.
Uno muy importante era el «sacerdote lector». Como resulta que en Egipto había muy pocas personas que supieran leer (aproximadamente una de cada cien) era necesario que una de las que sí sabía se encargara de ir leyendo de un libro (bueno, en realidad de un rollo de papiro) los diferentes textos y los distintos pasos que había que dar para que un ritual se realizara adecuadamente; sólo así eran efectivos.
Como veis, los sacerdotes egipcios no se parecen mucho a los sacerdotes modernos.
Un «sacerdote lector» lee la fórmula de ofrendas mientras un «sacerdote sem» vierte de aceite y pasa incienso por los sarcófagos de Userhat
Un «sacerdote lector» lee la fórmula de ofrendas mientras un «sacerdote sem» vierte de aceite y pasa incienso por los sarcófagos de Userhat.

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ANATOLIA, CIVILIZACIONES OLVIDADAS

CUNA DE LOS HITITAS
Habitaron el Asia Menor y parte de Siria, formando un puente entre Asia y Europa, habiendo arribado probablemente del Cáucaso. En la ribera del río Eufrates erigieron ciudades como Alepo y Karkemish. Se constituyeron, junto a Egipto y Babilonia, en una de las grandes potencias del mundo antiguo.
Fueron denominados khettas, por los egipcios, y khatti, por los asirios. El génesis bíblico hace referencia a este pueblo como heteos, hititas o “hijos de Heth”, al hablar de tribus locales de Palestina. Los griegos los desconocieron, ya que el gran imperio que habían logrado construir se había extinguido para entonces.
Físicamente, aparecen representados con aspectos disímiles, lo que demuestra que obedecerían a una mezcla étnica, con predominio mongol. Aparecen con un calzado muy característico. Sus botas, tienen la punta doblada, para proteger el dedo mayor, característico de los pueblos que moran en zonas montañosas. Hablaban una lengua similar a la aria.

La capital de su reino era Hatussa (actual Bogazköy), en la meseta Armenia, para los hititas del Asia Menor, fundada a mediados del siglo XVII a. C., por Hattusil I. Usaban su propio idioma y para escribir sus documentos, signos cuneiformes.

Para los hititas de Siria, la capital era Karkemish, rodeada por el Éufrates. En esta zona, usaban para escribir, caracteres jeroglíficos, que aún no pudieron descifrarse, aunque se reconocen que expresaban ideas y sonidos. En esta zona hubo mezcla con los semitas, y tuvieron gran influencia sobre ellos, la cultura babilónica y fenicia.

Durante el reinado de su primer monarca, Hattusil I, se sucedieron numerosas luchas contra otros pueblos vecinos, por cuestiones territoriales, sobre todo con los hurritas del norte de Siria, y con los gasgas, del sur del mar Negro.
Algunos se dirigieron hacia Palestina y otros invadieron la Mesopotamia, durante el reinado de su segundo rey, Mursil I, y conquistaron Babilonia, hacia fines del siglo XVII a. C. Tras saquearla, la abandonaron, llevándose consigo la estatua del dios Marduk. El primer Imperio hitita duró muy poco.
El Imperio Nuevo fue fundado por Supiluliuma aproximadamente en el año 1380 a. C. contando con una importante fuerza militar. Utilizó carros de guerra y la estrategia de ataques por sorpresa, lo que le permitió apoderarse de Siria.
Batalla de KadeshPoco después pelearon con Egipto. En la batalla de Kadesh, se enfrentaron Mutallú, rey de los hititas, y el Faraón Ramsés II. Es controvertido el resultado de esta batalla que significó grandes pérdidas para ambos ejércitos, pero este cuestionado resultado hitita, hizo perder el trono a Mutallú, que fue reemplazado por su hermano, Hattusil. Éste rey selló la paz con Egipto, al casar a su hija, con Ramsés II.
Durante el reinado de Hattusil III, debieron afrontar ataques por parte de los asirios, gobernados por Salmanasar I.
Hay un episodio bíblico que retrata a un hitita, llamado Urias, esposo de Betsabé, que murió en el campo de batalla, en la posición más peligrosa, puesto allí por orden de David, que codiciaba a su esposa. Se lo presenta como un hombre valeroso y leal.
Dioses hititasEn la religión tuvieron una multitud de dioses imaginarios. Poseyeron una divinidad femenina, la reina madre, Arinna, y un dios guerrero, llamado Teshub. Además contaban con muchas divinidades, prueba de ello, está en el juramento de paz con Egipto, donde se nombran dieciocho de sus dioses, con evidente carácter místico. Adoptaron muchos dioses de otros pueblos, que se mezclaron con los propios.
Produjeron abundantes cantidades de hierro y se dedicaron a la domesticación de potros, que reemplazaron a los asnos.
Tuvieron un código de leyes, encontrándose en Bogazköy dos tablillas de arcilla, en lengua hitita y caracteres cuneiformes, con alto contenido práctico, que datan del año 1500 a. C. y se refieren al derecho civil y al penal.
Por este Código podemos conocer que existían en su sociedad dos clases: los hombres libres, que poseían patrimonio, y los esclavos. Dentro de los hombres libres se distinguían, la nobleza guerrera, que mantenía el ejército real, y la clase media, integrada por comerciantes, artesanos, y guerreros combatientes. Los esclavos, en su mayoría, eran cautivos de guerra, contando con ciertos derechos y protección, sobre todo con respecto a su vida.
Las maneras de celebrarse el matrimonio, eran por rapto o por compra. En este caso, al casarse, el marido debía entregar en guarda, una dote a los padres de la mujer, que era devuelta en caso de divorcio.
El cuñado, hermano del marido, debía casarse con la mujer que quedaba viuda.
Se fijaban remuneraciones que variaban por el mismo trabajo, pagándose el doble, el que realizaba el hombre libre, con respecto al esclavo.
La vida de un hombre libre asesinado, valía cuatro hombres, la de un esclavo, solamente dos.
Fue en el año 1907, cuando se descubrió la ciudad de Hattusa, su antigua capital, por parte de arqueólogos europeos, en un lugar cercano a la ciudad turca de Bogazköy. Allí fue donde se hallaron tablillas de madera, con sus documentos históricos. Sin embargo, fue imposible determinar lo que decían por el estado de la madera, deteriorado por el tiempo. Lo que sí pudo leerse fueron los datos contenidos en las tablas de arcilla, a las que se hizo referencia.
La desaparición de los hititas se produjo a fines del siglo XIII, con la invasión de los llamados “pueblos del mar”.
 COMIENZO IMPERIO BIZANTINO
EL IMPERIO BIZANTINO: Mientras en Occidente la invasión de los bárbaros terminó con la unidad política, en Oriente, el Imperio Romano se mantuvo intacto y sobrevivió durante mil años más. Constantinopla, su capital, emplazada en la antigua colonia griega de Bizancio, contaba con una excelente situación económica que le permitió mantener un ejército bien dotado y una administración eficaz. Con estos elementos consiguió superar y desviar los ataques exteriores. La historia del Imperio Romano de Oriente comenzó en el año 395, cuando Teodosio el Grande dividió el imperio entre sus dos hijos, y a Arcadio le asignó el bizantino. En el siglo VI surgió un emperador que soñó con unificar el antiguo Imperio Romano y dedicó sus esfuerzos a lograrlo.
Justiniano
Justiniano: “la renovación imperial” Justiniano (527-565), que pertenecía a una dinastía de origen macedónico, considerada a Bizancio como la única sucesora legítima de la grandeza de Roma. Intentó recuperar la unidad romana y para ello atendió dos aspectos fundamentales: la reconquisto de los territorios occidentales y el fortalecimiento del poder real. 
En el año 527, al morir el viejo, emperador Justiniano, le sucedió su sobrino. Justiniano. Pertenecía a una humilde familia de campesinos macedónicos, pero poseía gran talento: era sumamente culto y de gran inclinación artística, aunque carecía de energía suficiente. Estaba casado con la célebre TEODORA, mujer de fama escandalosa, pero dotada de extraordinario talento e indomable voluntad. A ella debió Justiniano. gran parte del éxito de su gobierno.
Apenas llegados al trono, el sueño de la pareja imperial fue volver a resucitar el antiguo Imperio Romano. Y para integrarlo, Justiniano planeó numerosas campañas, sirviéndose de los dos militares más grandes de su época, los generales BELISARIO y NARSES
• Comenzó invadiendo el norte de África y apoderándose, en el año 533, del reino que allí habían establecido Los Vándalos.
• Luego sus tropas cruzaron el estrecho y atacaron a los Visigodos, adueñándose de toda la zona sur de España.
• Después emprendió lo más difícil: la reconquista de Italia, dominada en ese entonces por los Ostrogodos. La guerra fue larga y costosa, pero en el 553 los orientales eran dueños de toda la península.
Así estuvieron a un paso de reconstruir el antiguo Imperio: todo el Mediterraneo era nuevamente un ‘lago romano”, y sólo faltaba reconquistar las Galias y las provincias del Danubio.
Pero este sueño no pudo realizarse: en él otro extremo del imperio se habían levantado, una vez mas, los eternos enemigos de los romanos:
Los Persas:
• Los Persas estaban viviendo un período de esplendor, y acaudillados por su rey CÓSROES, obtuvieronn varios triunfos frente a los generales de JUSTINIANO. La lucha se suspendió cuando el emperador se comprometió a pagarles un tributo anual.
• Además, por ese mismo tiempo, a través de la Macedonia se venía abriendo paso nuevas tribus asiáticas: los Avaros y los Búlgaros; en algunas oportunidades llegaron casi basta las murallas de la capital, y costó mucho hacerlos retroceder.
Todos estos contratiempos impidieron que JUSTINIANO realizara su proyecto. Sin embargo tuvo aún mayor mérito al fijar definitivamente las leyes romanas: el Derecho Romano.
EL CODIGO JUSTINIANO: En cuanto a la organización interna, Justiniano dispuso una gran codificación del derecho romano, que contribuía, además, al basamento de su poder. En el año 528 ordenó elaborar un Código que recogía todos los decretos imperiales que se habían redactado a partir del Edicto Perpetuo de Adriano, 
A poco de subir al trono, el emperador encargó a su amigo el gran jurista TRIBONIANO que revisara todas las Leyes Romanas a partir del Edicto Perpetuo de Adriano, las armonizara con el cristianismo y finalmente las ordenara por materias. Y en el año 530 promulgó el famoso CÓDIGO que de inmediato se transformó en la base jurídica del Imperio y de todo el Occidente.
Poco después, esta obra se completó 0con una colección de opinión y sentencias de los más famosos jueces romanos, las PANDECTAS,. Digesto, y además un manual para los estudiantes de abogacía, INSTITUTAS. Finalmente, le añadió las NOVELAS, es decir las ley nuevas promulgadas durante su gobierno.
Así, por obra de Justiniano, Roma continuo rigiendo al mundo sus leyes, casi hasta nuestro siglo. También tuvo tiempo este gran emperador para dar un fantástico impulso a las artes: en Constantinopla se multiplicaron los palacios los templos ‘más espléndidos del mundo, y su Corte Imperial fue más fastuosa y brillante que hasta entonces se había conocido. 
Pero entre todas las obras sobresalió, sin discusión, la Catedral Santa Sofía (imagen): su lujo y su esplendor en mármoles, mosaicos y pedreria constituyeron el símbolo de la gloria del Imperio.
En Bizancio el poder del emperador era absoluto, no tenía ningún límite de carácter constitucional. La Iglesia también estaba halo su autoridad, existía el cesaropapismo. En Occidente, en cambio, la Iglesia mantuvo su independencia respecto del Estado.
(En azul se puede apreciar los territorios ganados por Justiniano)
Cesaropapismo: intromisión del poder político en las cuestiones eclesiásticas, “el César es el jefe del Estado y el jefe de la Iglesia”. Justiniano intervenía activamente en la religión: designaba a los prelados, resolvía cuestiones de fe, componía cantos litúrgicos
Los territorios recuperados por Justiniano se perdieron para el imperio luego de su muerte.
Y A fines del siglo VI, los lombardos invadieron Italia y los visigodos restablecieron su poderío en las costas de España. 
En el siglo VII, un nuevo poder, el de los árabes y el Islam, le arrebató extensos territorios (Egipto, Siria, Palestina y Africa). A partir del siglo IX se instalaron en los Balcanes pueblos de origen eslavo (croatas y serbios).
El Imperio Bizantino quedó limitado al dominio del Asia Menor; su límite Norte era Tracia. Igualmente, con períodos de esplendor y decadencia, Constantinopla fue la única gran ciudad” de la Edad Media; heredera del esplendor y la vida animada de Roma, logró mantenerse independiente hasta el siglo XV, cuando fue conquistada por el poder turco. 
Constantinopla: “un gran centro comercial’
La actividad básica de la economía bizantina fue agricultura, complementada con una importante actividad artesanal. En las ciudades del imperio se desarrollaron las industrias textiles, la cerámica, la orfebrería, el mosaico Constantinopla, por su privilegiada situación geográfica comerciaba con el Norte, Oriente y Occidente. Actuaban en realidad, como intermediaria comercial, compra de productos de Oriente, generalmente de luto (especies piedras preciosas, oro) y los vendía en Occidente. Constantinopla se convirtió de este modo en un centro comercial muy importante; su moneda de oro, bezante, fue muy utilizada. 
 
La cultura bizantina: punto de unión entre Oriente y Occidente Podríamos definirla como una cultura síntesis en la que confluyeron diferentes aportes: los grecorromanos, los cristianos y los orientales. Constantinopla fue el centro de una civilización que perduró hasta el siglo XV y que actuó como depositaria y salvadora de la tradición de la antigüedad clásica. En Bizancio se preservó gran parte de las obras literarias de griegos y romanos. Justiniano realizó también una importante codificación de las leyes romanas. Además del Código ya mencionado que recogía los decretos imperiales, su labor continuó con:
Y El Digesto o Pandectas: reunía los textos de los juristas romanos importantes.
Las Institutos: destinadas a los estudiantes, contenían los principios básicos del derecho. Y Las Novelas: consunto de leyes nuevas.
El Imperio Bizantino desempeñó además un papel importante en la difusión del cristianismo y la cultura grecorromana en la zona de los Balcanes y las estepas rusas. En suma, fue “el punto de unión” entre Oriente y Occidente. 
Las artes
En ellas podemos advertir las influencias griegas (en el equilibrio y la armonía de las formas orientales y en el predominio del gusto por la decoración) y cristianas (en la elección de temas como la glorificación de Cristo, la Virgen y los apóstoles).
La arquitectura bizantina fue su más bella expresión. Los ejemplos más importantes son la catedral de Santa Sofía, de Constantinopla y la iglesia de San Vital, en Ravena. Su particularidad es el uso de la cúpula en la construcción de las iglesias. 
La pintura y la escultura fueron concebidas en Bizancio como artes accesorias o complementarias de la arquitectura. Trabajaron sobre todo los mosaicos para la decoración (paredes y bóvedas). En cambio, se destacaron en las llamadas artes industriales’: la fabricación de joyas y toda clase de objetos suntuarios, realizados con oro, plata y piedras preciosas; los tejidos de seda; los bordados y las encuadernaciones, muy apreciadas en las regiones con las que comerciaban.
EL ESCUDO DE EUROPA: Uno de los grandes méritos del Imperio de Oriente fue que durante toda la Edad Media, mientras las jóvenes naciones europeas completaban su formación, Bizancio les sirvió’ de escudo parando los golpes de los pueblos bárbaros que Asia, vuelta a vuelta, lanzaba contra el Mediterráneo: persas, bulgaros, árabes y turcos. Estos últimos fueron sus más feroces enemigos. 
Al final, tras ocho siglos de lucha, la decadencia de Bizancio se fue acentuando. Hacia el año 1400 se presentía el desenlace: los emperadores Paleólogos se reconocieron vasallos de los Sultanes Turcos, y medio siglo después, en 1453, las tropas de Mahomet II (imagen)  entraron a degüello en Bizancio. Así concluyó el Imperio de Oriente. Pero para entonces, Europa, ya mayor de edad, estaba preparada para hacer frente a las bordas asiáticas.
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