EL REY ARTURO CINE ONLINE



EL REY ARTURO



El rey Arturo: La verdadera historia que inspiró la leyenda es un filme lanzado en Estados Unidos el 28 de junio del 2004 por Touchtone Pictures, con el subtítulo La verdadera historia nunca antes contada que inspiró la leyenda.
Los productores del filme afirman presentar una versión auténticamente histórica de las llamadas "leyendas arturianas", inspirada supuestamente en nuevos descubrimientos arqueológicos. Aunque la certeza de tal afirmación es debatible, muchos han considerado este filme bastante atípico al representar al rey Arturo como un soldado romano y no como un caballero medieval, conforme la versión tradicional de la leyenda.[cita requerida]
No es la primera vez que se presenta una versión de las leyendas arturianas con supuesta base histórica en filme. Se trata de una serie de programas de televisión llamada Arturo de los britanios transmitida en Inglaterra en 1972-1973, de la cual varios episodios fueron integrados en un filme de largometraje llamado El rey Arturo, el joven caudillo. (En esta versión, Arturo es un cacique celta.)


Los comentarios positivos sobre el filme elogian la escena, entre otras, de la batalla del lago congelado, así como el esfuerzo realizado por los que colaboraron en el filme, por presentar un nuevo concepto de la famosa leyenda del rey Arturo y lo que realmente aconteció aunque no todo el mundo coincide en esto; ver más adelante.

En cuanto al elenco de actores, muchos han elogiado el Arturo de Owen, la Ginebra de Knightley, el Lancelot de Gruffudd, y el Bors de Winstone, entre otros. Además, los fanáticos de este filme elogian muy en particular la representación de Tristán hecha por Mikkelsen, que le da intensidad a un personaje menor, así como la atracción sensual de sus protagonistas.
Aquellos que desprecian este filme debido a sus inexactitudes históricas (ver más adelante), reconocen que puede servir para despertar en los espectadores interés en la antigua historia de la Bretaña.

LOS SARMATAS



Bajo este nombre, griegos y romanos conocieron a un pueblo de la Antigüedad de cuyo nombre existen diversas variantes: saurómatai, saramatai y surmatai, formas que con otras pueden corresponder a un mismo pueblo, si bien algunos autores diferencian entre los saurómatas y los s., situando a éstos en el Cáucaso (Plinio, VI,19). Parece indudable que son originarios de una rama escita (v.), de. origen iranio y, por tanto, indoeuropeo. De la gran familia escita se desprenden varios brazos, siendo uno los escitas propiamente dichos, otro los s. escolotos, y otro el de los s. propiamente dichos. Estos tres pertenecen al mismo grupo de los fineses bálticos y del Volga. Por su lengua y cultura, los s. corresponden a un ambiente estepario, según parece colegirse de Heródoto (IV,117) y Ovidio (Ex Ponto, III,2,40; IV,13,17; V,12,57), los cuales dicen que hablaban escita, si bien Heródoto agrega que no de forma pura, lo cual hace suponer que utilizaban un dialecto. Su protohistoria es desconocida. Posiblemente proceden de Asia, del grupo occidental de los escitas. La mención de amazonas en relación con los s. es frecuente (Plinio, IV,110). Heródoto dice que las mujeres acompañan a los hombres a la caza y a la guerra, y visten igual que ellos. Todo se relaciona con el hecho de que múltiples autores hagan referencia a que los s. tenían un régimen de ginecocracia. Mela dice (III,39): Amazones, sed quas Sauromatidas appellant. La mujer ocupa un lugar importante, sobre todo en el Derecho, como ocurre entre los lidios y los tirrenos, lo cual explica que seguramente la línea principesca se rija por el derecho matrilineal, consecuencia de un matriarcado. Las fuentes confirman que los s. traspasaron el Tanais (actual Don), pero no se conoce la fecha, como tampoco las direcciones de origen y destino. Aparentemente, procedían del Asia anterior. Hacia el 130 a. C. se cree que atacaron y arrasaron la Bactriana (v.), si bien sus acciones se confunden con las de los hunos (v.), sobre todo al pasar el Tanais, siendo anotada su última presencia al O de este río por Polibio (XXVI,6,13), al referirse al tratado de libertad de Eumenes y Farnaces II, último rey del Ponto. Otras referencias a la estancia de los s. en la región póntica, en relación con Mitrídates, las encontramos en Estrabón, VII,306. El problema de la emigración es grande y se sospecha que ocurre un cambio de nombre de los s. una vez qué cruzan al O del Tanais, puestos en contacto con los griegos, si bien puede deberse a que se dividan en varias ramas, como los roxolanos y los iazigos, aunque en torno a ello hay gran confusión por parte de los autores clásicos. Noticias nos da el geógrafo de Rávena (1,12) al poner muy al N la patria de los roxolanos, pueblo que lucha contra Mitrídates Eupator, disponiendo de un ejército de 50.000 hombres encuadrados en una falange bien disciplinada.

En el 69 d. C. llegan al Danubio, poniéndose así en contacto con Roma, según indican diversos autores (Tácito, Historiae, 1,79). Más contactos tuvo Marco Aurelio e incluso Aureliano, pues su triunfo sobre alanos y godos parece relacionarse con los s. Otras referencias geográficas sobre la posible situación de los s. en Hungría la tenemos en Ptolomeo III,5,7, y de sus luchas con Vanio en Tácito (Anuales XII,29) y contra los marcómanos en Dión Casio LXXI. Todo ello nos da una somera noticia que nos ayuda a situar algo a este pueblo trashumante, con diversas ramas y variantes, cuya instalación en Roma parece cierta, pues hay noticia de algunas rebeliones, como la ocurrida bajo Constantino, que se ve obligado a dispersarles por el Imperio. En la Italia de Odoacro (s. v d. C.), Teodorico rechaza unas bandas de s. y gépidos; después no hay noticias del pueblo s., difícil de estabilizar por su nomadismo, pues viven en carretas tiradas por bueyes, sin ciudades (Tácito, Germanía, 46; Mela, III,33), se alimentan de productos lácteos y carnes saladas, y usan pequeños, pero rápidos, caballos (Estrabón, VII,312).



LOS PICTOS


Los pictos eran una confederación de tribus que habitaban el norte y centro de Escocia (al norte de los ríos Forth y Clyde) desde tiempos del Imperio Romano hasta el siglo X. Eran descendientes de los caledonios y otras tribus que los historiadores romanos ya nombraron o que aparecían en el mapa de Ptolomeo. Pictia o Pictavia (Pictland en inglés) se convirtió en el reino de Alba (Escocia) durante el siglo X, con lo que los pictos se convirtieron a su vez en Albannach o escoceses.
El nombre por el que los pictos se llamaban a sí mismos es desconocido. La palabra griega Πικτοί (picti en latín) aparece por primera vez en un panegírico escrito por Eumenio en 297 a. C. y que significa 'los pintados' o 'los tatuados'. Sin embargo, podría deberse a una etimología popular anterior, quizá del celta Pehta, Peihta (luchador).

Los escotos y los Dalriada de Irlanda los llamaron Cruithne (cru(i)then-túath en irlandés antiguo), quizá del protocelta *kwriteno-toutā. También hay Cruithne en el Ulster, especialmente los reyes de Dál nAraidi. Los britanos (antepasados de los galeses) en el sur los conocían por el dialecto celta P como Prydyn. Los términos «Bretaña» y «britano» provienen de la misma raíz. La forma en gaélico escocés moderno Pecht procede del inglés antiguo.
La arqueología da algunas aproximaciones sobre la sociedad de los pictos. A pesar de que ha sobrevivido muy poco de su forma de escritura, la historia de este pueblo, a partir del siglo IV en adelante, es conocida por una gran variedad de fuentes, incluyendo hagiografías como la de San Columba de Iona, así como varios Anales irlandeses. Aunque la impresión popular de los pictos puede ser la de un pueblo oscuro y misterioso, no fue así en absoluto. La historia y la sociedad pictas están en consonancia con la de los pueblos de Europa Central, Septentrional o Oriental en la Antigüedad o en la Alta Edad Media cuando se les compara con ellos.


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