ALESIA EL OMAHA BEACH GALO



En Septiembre del 52 a.c, Julio Cesar y la caballería de Marco Antonio, en total 12 legiones romanas, (55.000 hombres) se enfrentaron a la confederación de tribus galas reunidas por Vercingétorix, (330.000 galos). Seria la batalla que diera fin a la campaña de las Galias y en la que  Cesar desplegaría todo su ingenio táctico y estaría a punto de perder su propia vida.


PLANO GENERAL DE LA BATALLA

Alesia estaba situada en la cima de una colina rodeada por valles y ríos y contaba con importantes defensas. Dado que un asalto frontal sobre la fortaleza sería suicida, César consideró mejor forzar un asedio de la fortaleza para rendir a sus enemigos por hambre. Considerando que había cerca de 80.000 hombres fortificados dentro de Alesia junto con la población civil, el hambre y la sed forzarían rápidamente la rendición de los galos.



RENDICIÓN GALA
Julio Cesar ideó una doble línea de fortificaciones que habrían de servir para defenderse del ataque de los sitiados en Alesia, como de los que acudieron en ayuda de los mismos. Los legionarios cavaron un foso de 6 m de anchura, y a unos 400 m de este, otros dos fosos paralelos de 5 m. de ancho para protegerse del ataque exterior. El foso más exterior se excavó en forma de U y se lleno de agua, y el otro en forma de V. La tierra extraída de los fosos se utilizó para realizar unos terraplenes coronados con una empalizada de madera, y cada 25 m se levantaron torres de tres pisos de altura. 

RECONSTRUCCIÓN FORTIFICACIÓN MURO EXTERIOR


En lo alto de la empalizada se clavaron horizontalmente estacas afiladas, y delante de los fosos se excavaron cinco zanjas de 1,5 m de profundidad, donde se colocaron filas de gruesas ramas puntiagudas formando un cercado. Delante de este cercado se excavaron ocho hileras paralelas de hoyos, en cuyo interior se clavaron gruesas estacas afiladas, y que fueron camufladas con ramas y maleza, y frente a estos se colocaron miles de tarugos de madera de 30 cm de largo con una lengüeta de hierro, esta sobresalía del suelo en forma de garfio, y estaba preparada para ser pisada y clavarse en el pie.



SITIADOS PREPARÁNDOSE PARA SER SITIADOS
DOBLE MURALLA, INTERIOR 18 KMTS, EXTERIOR 21 KMTS

El primer muro se orientaba hacia la ciudad sitiada y media unos 18 kilometros, tras una fuga de un pequeño grupo de caballeria gala y presumiendo Cesar, recibieran ayuda del resto de tribus, construyo un segundo muro, este de 21 kilometros, protegiendo el frente exterior, dejando al ejercito romano bien amurallado, ante un posible ataque.


Para entonces, las condiciones de vida en Alesia iban empeorando cada vez más. Con los 80.000 soldados y la población local había demasiada gente dentro de la fortaleza para tan escasa comida.

A finales de septiembre las tropas galas, dirigidas por Comio, rey de los atrebates (secundado por los heduos Viridómaro y Eporédorix y el arverno Vercasivelono, primo de Vercingetorix), acudieron en refuerzo de los fortificados en Alesia, y atacaron las murallas exteriores de César. Vercingétorix ordenó un ataque simultáneo desde dentro. Sin embargo, ninguno de estos intentos tuvo éxito y a la puesta del sol la lucha había acabado. Al día siguiente, el ataque galo fue bajo la cobertura de la oscuridad de la noche, y lograron un mayor éxito que el día anterior. César se vio obligado a abandonar algunas secciones de sus líneas fortificadas. 


Sólo la rápida respuesta de la caballería, dirigida por Marco Antonio y Cayo Trebonio, salvó la situación. La muralla interna también fue atacada, pero la presencia de trincheras, los campos plantados de "lirios" y de "ceppos", que los hombres de Vercingétorix tenían que llenar para avanzar, les retrasaron lo suficiente como para evitar la sorpresa. Para entonces, la situación del ejército romano también era difícil.


TORRES DE 3 PISOS DE ALTURA CADA 25 METROS

El día siguiente, el 2 de octubre, Vercasivelono, lanzó un ataque masivo con 60.000 hombres, enfocado al punto débil de las fortificaciones romanas, que César había tratado de ocultar hasta entonces, pero que había sido descubierto por los galos. El área en cuestión era una zona con obstáculos naturales en la que no se podía construir una muralla continua conocida después por los romanos como monte Rea, donde César ubico a 4.000 de sus hombres. El ataque se produjo combinando las fuerzas del exterior con las de la ciudad: Vercingétorix atacó desde todos los ángulos las fortificaciones interiores. César confió en la disciplina y valor de sus hombres, y ordenó mantener las líneas. Él personalmente recorrió el perímetro animando a sus legionarios. 




La caballería de Labieno fue enviada a aguantar la defensa del área en donde se había localizado la brecha de las fortificaciones. César, con la presión incrementándose cada vez más, se vio obligado a contraatacar la ofensiva interna, y logró hacer retroceder a los hombres de Vercingétorix. Sin embargo, para entonces la sección defendida por Labieno se encontraba a punto de ceder. César tomó una medida desesperada, tomando 13 cohortes de caballería (unos 6.000 hombres) para atacar el ejército de reserva enemigo (unos 60.000) por la retaguardia. La acción sorprendió tanto a atacantes como a defensores. 



MEMORIAL VERCINCÉTORIX
Viendo a su general afrontar tan tremendo riesgo, los hombres de Labieno redoblaron sus esfuerzos. En las filas galas pronto empezó a cundir el pánico, y trataron de retirarse. Sin embargo, como solía ocurrir en la antigüedad, un ejército en retirada desorganizada es una presa fácil para la persecución de los vencedores, y los galos fueron masacrados. César anotó en sus Comentarios... que sólo el hecho de que sus hombres estaban completamente exhaustos salvó a los galos de la completa aniquilación. 



 


En Alesia, Vercingétorix fue testigo de la derrota del ejército exterior. Enfrentándose tanto al hambre como a la moral, se vio obligado a rendirse sin una última batalla. Al día siguiente, el líder galo presentó sus armas a Julio César, poniendo fin al asedio de Alesia y a la conquista romana de la Galia. 

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Fuentes : http://www.legionesromanas.com 
                 http://www.muyinteresante.es
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ATILA, HOMBRE O DEMONIO 1.954 PELICULA ONLINE




Este blog se siente arremetido en estos momentos por las Invasiones Barbaras, obligandonos estos a ofrecer un telemaraton, como dirían en la televisión, con la figura de estos bárbaros, vándalos o como quieran denominarse a todas estas tribus, que azotaron occidente entre el 100 y el 500 d.c.


INVASIONES BARBARAS

Sin duda entre todos ellos, destaca la figura de uno en particular, ATILA y que mejor muestra para describirle, que dejaros todo un clásico del cine, "Atila, hombre o demonio", con un gran Anthony  Quinn que rodaba también Ulises, en ese momento, aquí ya antes comentada y una hermosa Sophia Loren.

DOS GRANDES DE LA PANTALLA JUNTOS


Añadiremos próximamente, un documental sobre la batalla de Chalons o campos Cataláunicos, mas tarde la miniserie de dos episodios que se realizo en el 2.001, en la cual participaba inclusive nuestro famoso leonidas y si hay suerte también contaremos, con la versión de 1.955, Atila Rey de los Hunos, con un gran Jack Palance. No podremos olvidarnos por aquí del azote de Dios, durante mucho tiempo.


LOS HUNOS DUERMEN A LOMOS
DE SUS CABALLOS

LOS CABALLOS JUGABAN un importante papel dentro de la cultura huna. Su empleo iba mucho más allá de la monta. Los hunos concebían la relación hombre /montura  de una manera muy especial y los caballos eran mucho más que una mera bestia de carga. Los pueblos nómadas criaban su propia raza equina. Para preservar su bravura y su instinto y que estas cualidades no se perdieran con la doma, los hunos cruzaban siempre sus caballos con aquéllos que, salvajemente, campaban a sus anchas por las llanuras y estepas. Las bestias eran criadas con vistas a tres destinos: el comercio, el transporte o la guerra. 
Estas pequeñas monturas, de cuello largo, eran excelentes para el tiro, el salto, la carga y el combate, pero desempeñaban también un importantísimo valor simbólico dentro de la sociedad huna. Los caballos, y en parte gracias a su color, no tardaron en convertirse en todo un símbolo de poder. De esta forma, no todo el mundo tenía derecho a hacerse con una montura de colores claros,  pues estaban reservadas para las gentes que ocupaban un lugar privilegiado en las más altas jerarquías. El color de la piel del animal servía, además, para organizar los ejércitos. Las monturas blancas se disponían al Oeste, las pardas al Sur, las negras al Norte y, por último, el resto al Este.

CENTAUROS DE ORIENTE

POR OTRO LADO, LOS GUERREROS desarrollaron un estrechísimo vínculo con sus monturas hasta el punto de parecer, en sus rápidos ataques, un único ser, lo que Gromblich en su libro Breve historia del Mundo acertó en llamar «centauros».   
 Esta unión entre cabalgadura y jinete vino motivada gracias a la irrupción de la silla de montar, de las bridas y del estribo, descubrimientos que, sin duda, supusieron un importantísimo avance, no sólo dentro de la historia de la monta, sino también en el desarrollo de la logística militar.

SIEMPRE EN MOVIMIENTO


Una primitiva versión de la silla de montar se fabricaba en madera, pero los jinetes no tardaron en demandar a los artesanos el empleo de otros materiales más cómodos.  

La decoración de estos útiles de monta corría a cargo de los artesanos, pero siempre seguían el patrón familiar e identificador del propio jinete. Los estribos y las bridas resultaban tremendamente eficaces para los jinetes a la hora de poner en práctica sus acometidas guerreras y llevar a cabo las rápidas retiradas que les caracterizaban. Además, la destreza de los caballeros hunos se vio incrementada favorablemente gracias a la irrupción de estas herramientas de monta. 
 
Los jinetes eran capaces de realizar toda una serie de cabriolas a lomos de sus caballos. La más recordada por parte de los cronistas enemigos era aquélla que les permitía retirarse del terreno de batalla o después de una razia, montando de espaldas, capaces de seguir disparando una interminable lluvia de flechas. 

CREARON UN GRAN IMPERIO
Los hunos, además, no se bajaban de sus monturas ni para dormir. Buena parte de las negociaciones y tratados que llevaron a cabo con otras culturas fueron zanjados y firmados a lomos de sus caballos. Incluso la preparación de ciertos alimentos transcurría durante la monta. De este modo, grandes cantidades de carne se colocaban entre el caballo y la silla de montar a fin de que este producto se ablandase. Otro tanto parecido ocurría con el yogur.

Sin duda, en pocas civilizaciones los caballos tuvieron un peso tan claro como con la cultura huna, donde los hombres eran centauros.

LA PELÍCULA

El debilitado Imperio Romano de Occidente envía al general Aecio (Henri Vidal) para negociar un tratado de paz con el pueblo de los hunos, el cual es gobernado conjuntamente por el pacífico rey Bleda (Ettore Manni) y su despiadado y belicoso hermano Atila (Anthony Quinn). 

Anthony Quinn en el mejor momento de su carrera

Sin ambargo, Atila se adentra con sus hordas en tierras cristianas, dispuesto a entrar a Roma y vencer al jefe de los cristianos, el Papa Leo I, pero sólo la proverbial entereza del Papa convencerá a Atila de abandonar su devastador saqueo de la península itálica... Sophia Loren e Irene Papas complementan a un imponente Anthony Quinn en esta superproducción italiana sobre la compleja figura del legendario Atila, dirigida por Pietro Francisci. 

PELÍCULA  ONLINE


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BATALLA DE TEUTOBURGO AÑO 9 D.C, GERMANOS Y ROMANOS




¡Varo, devuélveme mis legiones!

9 de Septiembre del año 9 Después de Cristo, 25.000 romanos en columna, se adentraron bajo una fuerte tormenta, en la selva del bosque de Teutoburgo, se preparaba lo que posiblemente fuera, la mayor emboscada de la historia.

UNIFORME ROMANO
La Batalla del bosque de Teutoburgo, también llamada Batalla de la selva de Teutoburgo o Desastre de Varo, fue un enfrentamiento armado que tuvo lugar en esta zona montañosa cerca de la ciudad alemana  de Osnabrück, en Baja Sajonia, en el otoño del año 9, entre una alianza de pueblos germanos liderada por los queruscos y su caudillo Arminio, y un ejército romano comandado por Publio Quintilio Varo, gobernador de la provincia de Germania Magna, que entonces se extendía hasta el Elba.


VISTA ACTUAL DEL BOSQUE TEUTOBURGO
Ante las intenciones de Varo de romanizar a los germanos, Arminio reunió un ejército cuyos efectivos se desconocen, y mediante añagazas hizo dirigirse a los romanos al bosque de Teutoburgo, sito en una zona de complicada orografía ideal para una celada y en el cual permanecían apostados los queruscos. Varo, que dirigía unas fuerzas compuestas por tres legiones romanas (la Legión XVII, la XVIII y la XIX), seis cohortes auxiliares y tres alas de caballería, cayó en el engaño y la emboscada se saldó así con una catastrófica derrota de los romanos y con el suicidio del propio Varo.


Tras esta derrota, la frontera del Imperio romano se fijó definitivamente en el Rin y los emperadores renunciaron a conquistar lo que luego se dio en denominar Germania Magna o Germania Libera, a pesar de que posteriormente al desastre se produjeron acciones bélicas en esos territorios.


LA FRONTERA DEL RIN TRAS LA MUERTE DE CESAR


Si bien Julio César había conquistado la Galia y la había anexionado al Estado romano como Provincia, eso no significaba que la situación fuera definitivamente pacífica en todo su territorio.[1]  La Provincia tenía una larga frontera con la Germania, que los pueblos germanos que estaban tan habituados a guerrear atravesaban constantemente, sembrando la destrucción no sólo entre los galos, sino entre los propios romanos. En 16 a. C.  un ejército formado por tropas de los sicambrios, teucteros y usípetos tendió una emboscada al ejército del gobernador Marco Lolio y lo derrotó, provocando incluso la pérdida del estandarte  de la Legio V Alaudae, lo que por entonces era considerado motivo de vergüenza militar.
LO QUE SE CREE EL LUGAR EXACTO DE PARTE DE LA BATALLA

Como reacción a todas estas incursiones, Roma comenzó operaciones de castigo en territorio transrenano. Druso avanzó hasta los márgenes del río Elba mientras que Tiberio combatió durante tres años al rey de los suevos, Marbod, tras reunir un enorme ejército compuesto por diez legiones, setenta cohortes de infantería auxiliar, catorce alas de caballería y un gran número de aliados, esto es, cerca de 100.000 hombres.Según Veleyo Patérculo, esta larga campaña daba muestra de la "ferocidad" y sentido de la independencia del pueblo suevo.


ANTECEDENTES
PLANO DE LA EMBOSCADA





Aunque los ejércitos romanos cruzaron el Rin y llegaron al Elba, no se puede pensar que ejercieran un dominio sobre todo ese territorio, sino más bien sobre algunas zonas dispersas y por ello debían mantener una fuerte presencia militar en el área.

Siguiendo la política de nombrar para puestos de responsabilidad solamente a parientes, Augusto había elegido como gobernador romano de Germania a Publio Quintilio Varo (Publius Quinctilius Varus), que se había casado con una hija de su general Marco Agripa aunque provenía de una familia que había dado apoyo al bando de Marco Antonio en la Cuarta Guerra Civil de la República de Roma. Aún no siendo un general destacado, Varo había servido ya en Siria como gobernador y había reducido una revuelta de los judíos.Según Veleyo Patérculo, Varo era una persona codiciosa, lento de mente y cuerpo, más dado a la molicie que a la disciplina del campamento y que pensaba que se podía someter a los germanos con la fuerza de la Ley más que con la de la Espada, aunque es evidente que este retrato tan poco favorecedor debe verse desde una óptica crítica.

SIN TIEMPO DE FORMAR FUERON EMBOSCADOS

En el 9 a. C., Varo cruzó el Rin con sus tropas y estableció los campamentos de verano de sus tres legiones (la XVII, XVIII y la XIX, de unos 5.000 hombres cada una) en territorio querusco. Dos legiones quedaron en la otra orilla del río. Sus propios cuarteles avanzados estaban en la orilla occidental del río Weser (probablemente cerca de la actual ciudad de Minden).

Las causas últimas de la rebelión, además de en el ánimo independiente que caracterizaba a los germanos según los autores clásicos, hay que buscarlas en el intento que hizo el propio Varo por imponer el sistema jurídico romano y por una excesiva presión impositiva.

Según las fuentes, Varo trabó particular relación con los queruscos (tribu que ocupaba la zona en torno a la moderna ciudad de Hannover), incluido un destacado joven de ella, Arminio, de 25 años; éste era jefe de un contingente de auxilia, y, además, ciudadano romano y miembro de la clase de los equites.Quizás por ello no adivinó que el germano le veía como un invasor y conspiraba contra él con los jefes de otros grupos germanos: marsos, chatti y brúcteros. Algunos de los jefes trataron de prevenirle,pero Varo prestó más atención a Arminio y los queruscos, llegando a conceder a los conspiradores destacamentos de legionarios, bajo la excusa de que los necesitaban para guarnecer ciertos puestos y escoltar los convoyes de suministro para el ejército romano.

Cuando acabó el verano y llegó el momento de levantar los cuarteles para trasladarse hacia el Rin a fin de pasar el invierno, recibió un informe acerca de un levantamiento local que le indujo a dar respuesta inmediata, en la mejor tradición romana, aunque tenía que efectuar un rodeo hacia el noroeste a través de una agreste región boscosa al frente de un ejército entorpecido por una enorme cantidad de equipaje, y al que había que añadir una buena cantidad de civiles que seguían a las legiones en sus desplazamientos (desde comerciantes de todo tipo a prostitutas) amén de esclavos personales y algunas de las familias de los oficiales.

RESTOS DE UNA MULA PARTE DEL SUMINISTRO ROMANO

El orden de marcha del ejército de Varo es desconocido, pero el autor Flavio Josefo describe el orden de marcha típico del ejército romano, que se organizaba de la siguiente manera:

   1. Arqueros y auxiliares, que actuaban como exploradores.
   2. La vanguardia: una legión (cerca de 5.000 hombres) apoyados por 120 jinetes.
   3. Pioneros o zapadores, que mejoraban la calle y al final del día construían el campamento.
   4. La primera parte del bagaje: las posesiones del general y de los oficiales.
   5. El general y sus extraordinarii o guardia de corps.
   6. La caballería de las siguientes dos legiones (240 jinetes).
   7. La segunda parte del tren: mulas con la artillería romana.
   8. Los suboficiales y los portaestandartes (aquilifer).
   9. La fuerza principal: dos legiones (cerca de 10.000 hombres).
  10. La tercera parte del tren: el bagaje de los soldados.
  11. La retaguardia: tropa auxiliar.


LA EMBOSCADA


Tanto Arminio como los exploradores germanos habían abandonado la formación, y la columna romana avanzaba muy lentamente debido a la cantidad demasiado grande de hombres, sirvientes y equipajes y además posiblemente iban derribando árboles y haciendo senderos y caminos sobre los pantanos, hasta que llegaron a un espeso bosque.

Al parecer, los germanos habían cortado los troncos de los árboles a los lados de la marcha del ejército romano, aunque de tal manera que aún se sostenían en pie, y aprovechando que se desató una tremenda tormenta, los empujaron de tal modo que cayeron sobre las legiones provocando el consiguiente desorden en sus filas;aprovechándose de dicho desconcierto, los germanos se lanzaron al ataque, en primer lugar mediante una lluvia de dardos, pero una vez sembrada la confusión, se trabaron en un cuerpo a cuerpo que los romanos no pudieron resistir debido al desorden que no les había permitido formarse correctamente. Los hallazgos arqueológicos en Kalkriese parecen apoyar esta versión de Dión Casio y señalar un primer choque, quizá contra el destacamento del legado, pero, según este autor latino y otras fuentes, Varo no murió ese día.

Tras el primer asalto que, aunque debió haber sido una gran sorpresa, no pudo ser de la contundencia necesaria para vencer a tres legiones compuestas de profesionales que no podían ser derrotados de un solo golpe, ni siquiera cuando estaban siendo atacados en terreno difícil, las legiones intentaron reagruparse y salieron a terreno despejado,pero en cuanto penetraron de nuevo en los densos bosques que les rodeaban, los germanos volvieron al ataque. El equipamiento pesado de las legiones (el scutum, dos pila, la espada, la lorica, etc.) era muy apropiado para los enfrentamientos en terrenos despejados, pero en lugares como Teutoburgo eran más un impedimento que una ventaja. Sin embargo, los germanos mucho más ligeramente armados tenían una movilidad mayor que les permitía atacar y alejarse rápidamente antes de sufrir considerables daños.

Ante esta situación el jefe de la caballería romana, Numonio, perdió la calma y huyó a la cabeza de su regimiento con la esperanza de alcanzar el Rin, pero tanto él como su destacamento fueron alcanzados y masacrados. Varo fue herido y se dio cuenta de lo que le harían los germanos si lo capturaban con vida. Para evitar tal destino, se suicidó,y algunos miembros de su Estado Mayor siguieron su ejemplo. Los dos legados que quedaron al mando no sobrevivieron mucho tiempo: uno de ellos, Lucio Egio, ofreció equivocadamente una capitulación, que se convirtió en matanza, y el otro cayó luchando cuando los queruscos entraron al asalto de su campamento, que había formado con carros de la impedimenta.Los germanos quemaron el cadáver de Varo, le cortaron la cabeza y se la enviaron a Augusto en Roma, donde a pesar de todo, fue enterrada con honores en el panteón familiar.

MOVIMIENTO ROMANO

El resto de las tropas, diseminadas y sin oficiales o jefes, intentaron una retirada que les llevó a pasar por la plaza fuerte de los germanos, en las laderas de la colina Kalkriese, lugar cercano a la actual Osnabrück, pero no debieron haber podido destruir la posición germana. Los restos arqueológicos sugieren que hubo luchas al pie de la colina y que los legionarios siguieron a lo largo de la elevación, por lo que los guerreros germánicos debieron haber matado a muchísimos de ellos desde arriba. El registro arqueológico indica que debió haber luchas en el desfiladero y que los romanos fueron expulsados; los legionarios abandonaron el bagaje o lo quemaron y los grupos dispersos por la región fueron literalmente «cazados» y exterminados a lo largo de las jornadas siguientes.

El joven oficial Casio Querea, que se haría famoso en la Historia por matar al emperador Calígula, dirigió la huida de algunos legionarios amparados por la oscuridad de la noche, gracias a los cuales se conoció la historia del desastre. Es imposible calcular las bajas que se produjeron en uno y otro campos. Las romanas debieron ser enormes, ya que las legiones estaban compuestas por unos 5.000 a 6.000 hombres, más las cohortes auxiliares y los civiles: la mayoría fueron muertos o capturados y ofrecidos como sacrificio, como era costumbre entre los pueblos germanos y celtas. En cuanto a las bajas germanas, hubo de haberlas, pero son absolutamente incuantificables.


REACCION DE ROMA


La clades variana ('la derrota de Varo') alteró al Emperador Augusto más que ninguna otra cosa en su larga vida. El historiador romano Suetonio  señaló que aquél se tomó el desastre tan a pecho que «siempre celebró el aniversario como un día de profundo pesar» y «a menudo se golpeaba la cabeza contra una puerta y gritaba: "Quintili Vare, legiones redde! = ¡Varo, devuélveme mis legiones!"».  Se extendió un temor a que la derrota provocara una invasión de los germanos y una rebelión de los galos —que no se produjo—,  ante lo que el emperador tomó medidas enérgicas: destituyó a todos los germanos  y galos que había en su guardia personal y adoptó la decisión de mandar a su sobrino Julio César Germánico a rescatar las águilas de las tres legiones (objetos sagrados para los romanos) enviándolo al mando de ocho legiones (unos 50.000 hombres), pero no con la intención de conquistar la zona, sino más bien de hallar el lugar de la batalla, dar a los muertos el destino necesario, recuperar lo posible y, sobre todo, para no dar una imagen de debilidad. Germánico cumplió con todo lo encomendado, en especial encontrando el sitio del desastre.

Tras una expedición en la que Julio César Germánico acabaría venciendo a Arminio y a su coalición de germanos en la Batalla de Idistaviso, donde si bien no lograron acabar con la vida del héroe germano sí aplastaron su levantamiento, y tras recuperar los objetos sagrados (sobre todo, los estandartes), volvió a Roma en triunfo y depositó las águilas y demás objetos encontrados en el Templo de Júpiter.




CONSECUENCIAS
MONUMENTO A ARMINIO



Cabe decir que la batalla fue realmente importante, pero menos de lo que tradicionalmente se ha venido en considerar: así, es cierto que el Imperio romano marcó su límite en Germania, y los emperadores romanos aceptaron que el coste de someter a esas regiones era demasiado alto para lo que podían ofrecer, pero también lo es que no tuvo mayores consecuencias.Los romanos quedaron en posesión de una estrecha franja de terreno, como cabeza de puente, entre los ríos Rin y Danubio —los llamados Campos Decumanos— que fue fortalecida mediante un sistema de empalizadas y torres de vigilancia, alternados con auténticos campamentos legionarios, lo que se denominó limes, desde donde examinaban con atención los acontecimientos transrenanos y, de vez en cuando, hacían incursiones en terreno germano.

El prestigio militar de Roma no se vio en realidad muy mermado, ya que lo recuperó en gran medida gracias a las expediciones y victorias de Julio César Germánico, pero la masacre sí constituyó un hecho luctuoso de gran magnitud, y en su momento incluso de alarma, hasta tal punto que los números de las legiones derrotadas (XVII, XVIII y XIX) jamás fueron vueltos a utilizar en toda la historia militar del Imperio romano.


VIDEO RELATO MONTADO POR ALDEA IRREDUCTIBLE
NARRADO POR JUAN ANTONIO CEBRIAN

DOCUMENTAL ONLINE
EL BOSQUE DE LA MUERTE


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VIDA Y MUERTE EN ROMA SERIE DOCUMENTAL 6 EPISODIOS




La capital del mundo


La vida de tres muchachos por labrarse un porvenir aparece en el último episodio de esta serie documental. Mientras dos de ellos se conforman con conseguir dinero y perseguir a las chicas, el tercero quiere convertirse en el primer emperador y dominar el mundo.






VER  1º EPISODIO



Legiones


Cuenta la historia de Máximo y recrea las más feroces batallas de las legiones romanas, que conquistaron el mundo y crearon un Imperio.









VER  2º EPISODIO




El sexo y la ciudad imperial


Aunque Roma fue una ciudad construida por hombres, detrás de ellos había mujeres igualmente poderosas. Este capítulo hace una descripción de las convenciones que dominaban la vida de las esposas, madres, prostitutas y sacerdotisas de Roma. Un descubrimiento de cómo el sexo marcaba el día a día de sus vidas.


Ver Episodio 3º



Gladiadores y Esclavos


El lado oscuro de Roma se vislumbra entre el derroche y el esplendor de las clases dominantes. A través de las vidas de un gladiador, una esclava y su señor, descubrimos quiénes eran realmente los pilares que sostenían la ciudad.

Ver episodio 4º






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LAS TRIBUS GERMANICAS DOCUMENTAL ONLINE



LAS TRIBUS GERMANICAS


Los germánicos como Cesar llamo a todos estos pueblos norteños de Europa, han sido durante largo tiempo eclipsados históricamente por la grandeza de Roma y poca documentación queda, que haga referencia directa o nativa de estos pueblos.Los pocos escritos son romanos, curiosamente el que ayudo a su fragmentación, Julio Cesar, fue alguno de los pocos que hizo ápice de las costumbres y perfiles de estas tribus.



Los pueblos germanos o germánicos (en latín, Germani) fueron una etnia de origen indoeuropeo que pertenecía al grupo de las tribus que ocupaban la región ubicada al norte del Imperio Romano, conocida como Germania. Las tribus germánicas más conocidas son los godos, los sajones, los alamanes, los lombardos, los francos, los burgundios, los vándalos y los suevos. A pesar de constituir tribus separadas, los germanos poseían características muy similares.


Origen de la denominación


Como los romanos los consideraban formidables guerreros, es probable que su denominación provenga del término germánico heer-mann, hombre de guerra, que también dio origen a los actuales nombres propios Hernán y Germán. Puede también provenir de Hermann, el caudillo germano que masacró las legiones de Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo. Esta derrota caló hondo en el orgullo de los romanos, ya que debieron replegarse a la ribera izquierda del Rin, frontera que perduró hasta la desintegración del Imperio Romano. Los germanos provenían del norte y del este de Europa, de zonas no aptas para el cultivo, y fueron denominados bárbaros por los romanos por sus costumbres rústicas y primitivas.
Estos pueblos germanos, se regían por sus propias leyes, de acuerdo al derecho de gentes (Los romanos poseían un derecho civil para sus ciudadanos y uno de gentes, para los extranjeros). Tenían sus propios jefes y conservaban sus costumbres, no hablaban latín y eran paganos.

Historia

Según los hallazgos arqueológicos, se establecieron hacia el año 500 a. C. sobre las costas del Mar Negro y el Mar Báltico. Los antiguos griegos no supieron de su existencia y los romanos solo los conocieron cuando los germanos comenzaron a avanzar hacia el interior de Europa alrededor del comienzo de la Era cristiana. Julio César (De Bello Gallico) diferenció entre los germanos cisrenanos (Cisrhenani Germani, esto es los «germanos a este lado del Rin» y los germanos transrenanos Germani Transrhenani o, simplemente, Transrhenani, «transrenanos»). El avance de los germanos hacia Occidente en aquella época pudo haber sido causado por catástrofes naturales o por su gran aumento demográfico. Se estima que en esa época sumaban entre uno y cuatro millones, contra menos de un millón de romanos y sus vasallos. Para contener sus avances, los romanos crearon una frontera fortificada, el limes («límite» o «frontera», en castellano), a lo largo del Rin y el Danubio.


Entre los años 235 y 285, Roma estuvo sumida en un periodo de caos y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del Imperio, en esa época eran 6 millones de personas (cerca de un millón emigran al este a la actual Ucrania). Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, la paz se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que invadieron el Imperio. Después de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del Imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia, los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania, los hérulos tomaron la península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos y tomando el control de toda la península.


Todos los pueblos germánicos se regían por una monarquía electiva. El rey o jefe de la tribu era elegido por una asamblea de guerreros, que además administraban la justicia, pactaban la paz o declaraban la guerra. No poseían un código legislativo, por lo que se regían por el derecho consuetudinario.
La organización en cuanto al poder era bastante simple. La clase de los nobles, que tenían acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares) y podían ser nombrados reyes de su tribu. Los hombres libres, quienes formaban parte del ejército, practicaban la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos, quienes debían trabajar las tierras y obedecer a un amo.

Lengua

Aunque aparentemente compartían una lengua ancestral común, al momento de su avance sobre el interior europeo ya tenían varios dialectos hablados principalmente por:
  • los pueblos nórdicos o escandinavos,
  • los germanos occidentales,
  • los germanos orientales.
Su organización social era de tribus independientes, que ocasionalmente se confederaban para la guerra, aunque a menudo también lo hacían entre ellas. Eran pastores y agricultores seminómadas, cuyos asentamientos eran poco duraderos. No tenían alfabeto (el rúnico de los escandinavos se usaba sólo para fines religiosos), por lo que no hay registros escritos de su historia hasta su encuentro con los romanos. Tenían esclavos y hacían vasallos semilibres a los pueblos conquistados. Algunas tribus, como los francos salios, establecieron relaciones de clientela con los romanos, sirviendo ocasionalmente en sus ejércitos. Estas relaciones sentaron la base del futuro régimen feudal, y los dominios que establecieron fueron el origen de los reinos medievales y los actuales países europeos.

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EL REY ARTURO CINE ONLINE



EL REY ARTURO



El rey Arturo: La verdadera historia que inspiró la leyenda es un filme lanzado en Estados Unidos el 28 de junio del 2004 por Touchtone Pictures, con el subtítulo La verdadera historia nunca antes contada que inspiró la leyenda.
Los productores del filme afirman presentar una versión auténticamente histórica de las llamadas "leyendas arturianas", inspirada supuestamente en nuevos descubrimientos arqueológicos. Aunque la certeza de tal afirmación es debatible, muchos han considerado este filme bastante atípico al representar al rey Arturo como un soldado romano y no como un caballero medieval, conforme la versión tradicional de la leyenda.[cita requerida]
No es la primera vez que se presenta una versión de las leyendas arturianas con supuesta base histórica en filme. Se trata de una serie de programas de televisión llamada Arturo de los britanios transmitida en Inglaterra en 1972-1973, de la cual varios episodios fueron integrados en un filme de largometraje llamado El rey Arturo, el joven caudillo. (En esta versión, Arturo es un cacique celta.)


Los comentarios positivos sobre el filme elogian la escena, entre otras, de la batalla del lago congelado, así como el esfuerzo realizado por los que colaboraron en el filme, por presentar un nuevo concepto de la famosa leyenda del rey Arturo y lo que realmente aconteció aunque no todo el mundo coincide en esto; ver más adelante.

En cuanto al elenco de actores, muchos han elogiado el Arturo de Owen, la Ginebra de Knightley, el Lancelot de Gruffudd, y el Bors de Winstone, entre otros. Además, los fanáticos de este filme elogian muy en particular la representación de Tristán hecha por Mikkelsen, que le da intensidad a un personaje menor, así como la atracción sensual de sus protagonistas.
Aquellos que desprecian este filme debido a sus inexactitudes históricas (ver más adelante), reconocen que puede servir para despertar en los espectadores interés en la antigua historia de la Bretaña.

LOS SARMATAS



Bajo este nombre, griegos y romanos conocieron a un pueblo de la Antigüedad de cuyo nombre existen diversas variantes: saurómatai, saramatai y surmatai, formas que con otras pueden corresponder a un mismo pueblo, si bien algunos autores diferencian entre los saurómatas y los s., situando a éstos en el Cáucaso (Plinio, VI,19). Parece indudable que son originarios de una rama escita (v.), de. origen iranio y, por tanto, indoeuropeo. De la gran familia escita se desprenden varios brazos, siendo uno los escitas propiamente dichos, otro los s. escolotos, y otro el de los s. propiamente dichos. Estos tres pertenecen al mismo grupo de los fineses bálticos y del Volga. Por su lengua y cultura, los s. corresponden a un ambiente estepario, según parece colegirse de Heródoto (IV,117) y Ovidio (Ex Ponto, III,2,40; IV,13,17; V,12,57), los cuales dicen que hablaban escita, si bien Heródoto agrega que no de forma pura, lo cual hace suponer que utilizaban un dialecto. Su protohistoria es desconocida. Posiblemente proceden de Asia, del grupo occidental de los escitas. La mención de amazonas en relación con los s. es frecuente (Plinio, IV,110). Heródoto dice que las mujeres acompañan a los hombres a la caza y a la guerra, y visten igual que ellos. Todo se relaciona con el hecho de que múltiples autores hagan referencia a que los s. tenían un régimen de ginecocracia. Mela dice (III,39): Amazones, sed quas Sauromatidas appellant. La mujer ocupa un lugar importante, sobre todo en el Derecho, como ocurre entre los lidios y los tirrenos, lo cual explica que seguramente la línea principesca se rija por el derecho matrilineal, consecuencia de un matriarcado. Las fuentes confirman que los s. traspasaron el Tanais (actual Don), pero no se conoce la fecha, como tampoco las direcciones de origen y destino. Aparentemente, procedían del Asia anterior. Hacia el 130 a. C. se cree que atacaron y arrasaron la Bactriana (v.), si bien sus acciones se confunden con las de los hunos (v.), sobre todo al pasar el Tanais, siendo anotada su última presencia al O de este río por Polibio (XXVI,6,13), al referirse al tratado de libertad de Eumenes y Farnaces II, último rey del Ponto. Otras referencias a la estancia de los s. en la región póntica, en relación con Mitrídates, las encontramos en Estrabón, VII,306. El problema de la emigración es grande y se sospecha que ocurre un cambio de nombre de los s. una vez qué cruzan al O del Tanais, puestos en contacto con los griegos, si bien puede deberse a que se dividan en varias ramas, como los roxolanos y los iazigos, aunque en torno a ello hay gran confusión por parte de los autores clásicos. Noticias nos da el geógrafo de Rávena (1,12) al poner muy al N la patria de los roxolanos, pueblo que lucha contra Mitrídates Eupator, disponiendo de un ejército de 50.000 hombres encuadrados en una falange bien disciplinada.

En el 69 d. C. llegan al Danubio, poniéndose así en contacto con Roma, según indican diversos autores (Tácito, Historiae, 1,79). Más contactos tuvo Marco Aurelio e incluso Aureliano, pues su triunfo sobre alanos y godos parece relacionarse con los s. Otras referencias geográficas sobre la posible situación de los s. en Hungría la tenemos en Ptolomeo III,5,7, y de sus luchas con Vanio en Tácito (Anuales XII,29) y contra los marcómanos en Dión Casio LXXI. Todo ello nos da una somera noticia que nos ayuda a situar algo a este pueblo trashumante, con diversas ramas y variantes, cuya instalación en Roma parece cierta, pues hay noticia de algunas rebeliones, como la ocurrida bajo Constantino, que se ve obligado a dispersarles por el Imperio. En la Italia de Odoacro (s. v d. C.), Teodorico rechaza unas bandas de s. y gépidos; después no hay noticias del pueblo s., difícil de estabilizar por su nomadismo, pues viven en carretas tiradas por bueyes, sin ciudades (Tácito, Germanía, 46; Mela, III,33), se alimentan de productos lácteos y carnes saladas, y usan pequeños, pero rápidos, caballos (Estrabón, VII,312).



LOS PICTOS


Los pictos eran una confederación de tribus que habitaban el norte y centro de Escocia (al norte de los ríos Forth y Clyde) desde tiempos del Imperio Romano hasta el siglo X. Eran descendientes de los caledonios y otras tribus que los historiadores romanos ya nombraron o que aparecían en el mapa de Ptolomeo. Pictia o Pictavia (Pictland en inglés) se convirtió en el reino de Alba (Escocia) durante el siglo X, con lo que los pictos se convirtieron a su vez en Albannach o escoceses.
El nombre por el que los pictos se llamaban a sí mismos es desconocido. La palabra griega Πικτοί (picti en latín) aparece por primera vez en un panegírico escrito por Eumenio en 297 a. C. y que significa 'los pintados' o 'los tatuados'. Sin embargo, podría deberse a una etimología popular anterior, quizá del celta Pehta, Peihta (luchador).

Los escotos y los Dalriada de Irlanda los llamaron Cruithne (cru(i)then-túath en irlandés antiguo), quizá del protocelta *kwriteno-toutā. También hay Cruithne en el Ulster, especialmente los reyes de Dál nAraidi. Los britanos (antepasados de los galeses) en el sur los conocían por el dialecto celta P como Prydyn. Los términos «Bretaña» y «britano» provienen de la misma raíz. La forma en gaélico escocés moderno Pecht procede del inglés antiguo.
La arqueología da algunas aproximaciones sobre la sociedad de los pictos. A pesar de que ha sobrevivido muy poco de su forma de escritura, la historia de este pueblo, a partir del siglo IV en adelante, es conocida por una gran variedad de fuentes, incluyendo hagiografías como la de San Columba de Iona, así como varios Anales irlandeses. Aunque la impresión popular de los pictos puede ser la de un pueblo oscuro y misterioso, no fue así en absoluto. La historia y la sociedad pictas están en consonancia con la de los pueblos de Europa Central, Septentrional o Oriental en la Antigüedad o en la Alta Edad Media cuando se les compara con ellos.


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